Dos jóvenes denunciaron un secuestro y golpes en Lules

Ocho encapuchados los subieron a dos camionetas y los golpearon

MARCAS. Los jóvenes muestran las heridas que les dejaron los latigazos. LA GACETA / FOTO DE MARÍA SILVIA GRANARA
MARCAS. Los jóvenes muestran las heridas que les dejaron los latigazos. LA GACETA / FOTO DE MARÍA SILVIA GRANARA
15 Febrero 2016
Dos personas llegaron hasta la comisaría de Lules a las 2.30 del viernes pasado para denunciar que a sus hijos los habían secuestrado. La presentación está firmada por Aurora del Milagro Vedia, madre de Abraham Silva, de 21 años, y por Sergio René Méndez, padre de un menor, de 14 años. Ellos fueron alertados por los jóvenes del barrio El Tuyango de Villa del Carmen. Les habían dicho que ocho encapuchados habían amenazado a sus hijos con una escopeta y luego los habían subido a una camioneta.

Cinco horas después, los dos jóvenes aparecieron. La Policía encontró a Silva y al menor en la Ruta 321, cerca del cementerio local. Estaban descalzos y con marcas en la espalda, por tortura.

La peor madrugada

El lugar en que viven las víctimas se denomina Loteo Bucheri. No es fácil llegar hasta el pasaje para los que no viven en Lules. Allí, los jóvenes están dispuestos a contar todo lo que les pasó esa fatídica noche.

“Estábamos con todos los chicos del barrio en la esquina cuando llegaron dos camionetas Ford EcoSport, una color anaranjado y otra azul oscuro. De las dos se bajaron ocho personas encapuchadas y con pañuelos en la cara. Nos amenazaron con una escopeta y nos hicieron mirar para abajo a todos. Después nos subieron a nosotros a una de las camionetas”, contó Silva, mientras mostraba las marcas de los golpes que le dieron en la espalda. Fue el que peor la pasó esa madrugada.

Alrededor de la víctima, toda la gente de la cuadra asintió, indignada ante la situación. Todos querían expresar su enfado. El pasillo que da a la casa de los Silva de repente se llenó. El barrio dejó de prestar atención al primer tiempo entre Boca y Atlético Tucumán. Ni siquiera se retiraron cuando el relator gritó el gol de Leandro González para los “decanos”.

Según los jóvenes, cuando se subieron al vehículo recibieron una gran cantidad de golpes.

“Nos acusaban de haber hecho un robo. Nosotros no teníamos idea de qué estaban hablando”, añade el joven de 21 años, que trabaja como jornalero.

Tortura con latigazos

Los dos jóvenes relataron ante la policía, y luego en entrevista con LA GACETA, que después de ser golpeados en la camioneta, fueron bajados en un cañaveral en García Fernández. Allí los volvieron a acusar de haber cometido el supuesto robo, mientras los golpeaban con bastones y un látigo.

En todo momento, los captores los amenazaron de muerte. Además de los golpes y las amenazas, los dos jóvenes sufrieron el robo de sus zapatillas.

El calvario terminó cuando les preguntaron el nombre a los dos jóvenes. Las víctimas creen que en ese momento los agresores “se dieron cuenta de que estaban equivocados”. Con todo, la liberación no les llevó alivio. Antes de dejarlos solos en la ruta, los amenazaron. “Nos dijeron que si decíamos algo de lo que nos habían hecho, nos iban a matar”.

Las víctimas contaron que fueron citadas para esta semana para hacer un identikit. Si bien todos los agresores se cubrían la cara, Silva llegó a ver uno de ellos. “Era un gordito, de barba”. Según el joven, todos los agresores tenían tonada tucumana.

Además de la indignación, en El Tuyango hay miedo. Uno de los adolescentes que se encontraba en el momento en que llegaron las camionetas, contó que uno de los encapuchados dijo que “esto recién empieza. Agarramos a dos, pero son 10 (los culpables del supuesto robo). A todos les vamos a hacer lo mismo”.

Sin embargo, la promesa de la familia de las víctimas es sostener la denuncia hasta las últimas consecuencias.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios