Condenados por abusar de una jovencita

Dos hombres fueron hallados culpables del ataque sexual que sufrió una adolescente de 13 años, en 2010, cuando iba a la escuela La víctima fue obligada a subir a un auto. Tres hombres la llevaron a una casa abandonada y allí abusaron de ella

15 Febrero 2016
Tres hombres secuestraron a una jovencita, que iba camino a la escuela, para violarla en una casa abandonada con la complicidad del dueño de esa propiedad. El brutal ataque fue cometido hace casi seis años, en Famaillá, pero los dos únicos agresores que fueron identificados recibieron su condena recién hace dos semanas.

El juicio se desarrolló en la Sala I de la Cámara Penal del Centro Judicial Concepción durante los primeros días de febrero y los fundamentos del fallo se conocieron la semana pasada. Los magistrados Jesús Carlos Pellegri, Elena Grellet y José Alfredo Garzia fueron los responsables de juzgar el violento ataque sexual que sufrió una jovencita que en ese entonces tenía 13 años, el 20 de abril de 2010, en la localidad de Colonia 7, Famaillá.

Ese día, a las 14, la víctima salió de su casa con dirección a la escuela Técnica de Famaillá. En el camino, fue interceptada por tres hombres que circulaban en un auto Volkswagen Gol color rojo. “Se baja un hombre morocho, alto, me apunta con algo en la espalda y me dice que suba al auto. Allí había otros dos hombres”, declaró la jovencita en Cámara Gesell. De acuerdo a su relato, una de estas personas la subió al vehículo por la fuerza y la amordazó con un pañuelo, tras advertirle que no se atreviese a gritar.

El auto avanzó hasta llegar a una casa prefabricada, que parecía abandonada. Afuera los esperaba Mario Agustín Juárez, quien fue acusado de haber actuado como “campana” para que los agresores pudieran abusar de la víctima y de haber cobrado una suma de dinero a cambio de facilitarles el lugar.

“Cuando llegamos a esa casa había un hombre viejo en la entrada (Juárez); yo creía que me iba a salvar, pero no hizo nada”, declaró la jovencita. Después contó que los tres hombres que la habían llevado hasta ese lugar la violaron. “Bajaron un plástico y una colcha al piso, y comenzaron a abusar de mí. Yo no me quería sacar la ropa, entonces el chico grandote morocho me hizo dar la cabeza contra la pared”, relató la jovencita. Ese hombre “grandote morocho” era Darío Cristian Robledo.

“Los tres hombres abusaron de mí. Ahí me tuvieron como hasta las cuatro y media de la tarde. Como yo tenía el teléfono celular y mi mamá me llamaba, ellos se burlaban diciéndome ‘ahí te está llamando tu mamita’, y se reían”, contó la víctima.

Juárez y Robledo fueron condenados, mientras que los otros dos agresores nunca fueron encontrados por la Policía.

Disidencias

A lo largo del debate, certificaron el ataque un médico de la Policía y los psicólogos que asistieron a la víctima. Además, se escuchó el relato de la madre de la jovencita, entre otros testigos.

Al momento de los alegatos, la fiscala de Cámara Alicia de Blasis de Morelli solicitó la pena de tres años de prisión para Juárez y de siete para Robledo. Los defensores de los imputados, María Raquel Ferreyra Asís y Pedro Nicolás Brito, argumentaron que todo era una mentira urdida por la víctima y solicitaron la absolución de sus clientes.

Cuando tuvieron la oportunidad de pronunciar sus últimas palabras antes de la sentencia, ambos acusados se limitaron a reiterar que son inocentes.

El debate fue extenso, ya que los magistrados no pudieron llegar a un fallo unánime. Pellegri, el presidente del tribunal, consideraba que la víctima había sufrido un abuso sexual en banda. Por lo tanto, proponía condenar a Robledo a 12 años de prisión y a Juárez, a nueve. Pellegri sostenía que la participación del dueño de casa, que se quedó en la puerta e hizo de “campana”, era imprescindible para que los tres agresores cometieran el ataque sexual con total libertad. “Juárez se encontraba en su propia casa, brindó el lugar necesario para que se produzca una violación salvaje, no ayudó a la víctima y, cuando la sacaron del lugar en un estado lamentable, tuvo perfecto conocimiento de lo que había pasado”, remarcó.

Pero los vocales no coincidieron con él. Por lo tanto, por los votos de Grellet y Garzia, Juárez fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional por haber participado en forma secundaria del abuso sexual. Esto implica que Juárez no será privado de su libertad, sino que durante ese tiempo deberá cumplir ciertas obligaciones: no salir de la ciudad en la que vive, no consumir drogas ni alcohol, no asistir a lugares públicos como bares o canchas de fútbol y no acercarse a la víctima ni a sus familiares a una distancia menor de 300 metros.

En cuanto a Robledo, lo sentenciaron a siete años de prisión de ejecución efectiva por el delito de abuso sexual con acceso carnal.

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