TRAS LAS REJAS. Desde el lunes, en la farmacia El Nogal, los empleados no sacan la reja que protege la puerta. la gaceta / foto de maría silvia granara
14 Enero 2016 Seguir en 

En la farmacia “El Nogal”, ubicada en avenida Mitre al 400, decidieron dejar de atender al público con las puertas abiertas. Desde ahora trabajarán con las rejas puestas porque el lunes al mediodía un ladrón entró al negocio, amenazó a una empleada con una pistola y le robó el celular y $ 4.000 de la venta del día.
Virginia Jiménez estaba ordenando las recetas para enviar a las obras sociales cuando un hombre de entre 35 y 40 años entró a la farmacia. “Estaba sola porque mi compañera salió el lunes de vacaciones. Este hombre comenzó a preguntarme si estaba con mis marido y mis hijos. Y cuando se dio cuenta de que estaba sola, sacó una pistola de la mochila que llevaba y me dijo que si no le daba plata me iba a matar”, relató ayer al ser entrevistada por este diario.
Jiménez trabaja hace cuatro años en “El Nogal” y, según dijo, esta es la primera vez que resulta víctima de un robo. Además explicó que con los dueños piensan que el ladrón podría haber estado vigilando los movimientos del negocio. “No tengo hijos. Pero mi compañera sí y es ella quien muchas veces viene con su marido y los nenes para no quedarse sola. Me parece que este ladrón me confundió con ella”, comentó.
Poca vigilancia
A la hora en la que perpetraron el robo Jiménez no tenía a quién pedirle ayuda. “En esta cuadra suele haber un policía. Pero viene recién por las tardes. (El ladrón) después de apuntarme me llevó detrás del mostrador y sacó toda el dinero que había en la caja. Por suerte no me golpeó. Cuando sacó la plata me quitó el celular (un Samsung S6) y escapó caminando hacia atrás para no dejar de apuntarme”, agregó.
Asustada, la empleada corrió hacia el interior de la farmacia que se conecta a través de una puerta con la casa donde vive la familia que alquila el local.
Allí se encontró con la empleada doméstica, a quien le contó lo que le acababa de pasarle. Juntas corrieron hasta la vereda para ver si alcanzaban al ladrón. Pero al llegar a la calle ya no había rastros de él. “No sabemos si estaba en moto o si lo esperaba alguien. Hicimos la denuncia en la comisaría de Villa Luján (Seccional 7ª) y esta mañana (por ayer) estuve en la brigada para hacer el identikit del ladrón. Habrá que esperar para ver si lo atrapan”, concluyó Jiménez.
Los vecinos de la zona dijeron que a fines del año pasado una peluquería situada en esa misma manzana -por San Juan al 1.400 fue asaltada al menos en dos ocasiones. El año pasado la comunidad educativa de los colegios salesianos ubicados a una cuadra de la farmacia “El Nogal” protestaron por los continuos arrebatos que sufrían los alumnos y por la falta de vigilancia.
Virginia Jiménez estaba ordenando las recetas para enviar a las obras sociales cuando un hombre de entre 35 y 40 años entró a la farmacia. “Estaba sola porque mi compañera salió el lunes de vacaciones. Este hombre comenzó a preguntarme si estaba con mis marido y mis hijos. Y cuando se dio cuenta de que estaba sola, sacó una pistola de la mochila que llevaba y me dijo que si no le daba plata me iba a matar”, relató ayer al ser entrevistada por este diario.
Jiménez trabaja hace cuatro años en “El Nogal” y, según dijo, esta es la primera vez que resulta víctima de un robo. Además explicó que con los dueños piensan que el ladrón podría haber estado vigilando los movimientos del negocio. “No tengo hijos. Pero mi compañera sí y es ella quien muchas veces viene con su marido y los nenes para no quedarse sola. Me parece que este ladrón me confundió con ella”, comentó.
Poca vigilancia
A la hora en la que perpetraron el robo Jiménez no tenía a quién pedirle ayuda. “En esta cuadra suele haber un policía. Pero viene recién por las tardes. (El ladrón) después de apuntarme me llevó detrás del mostrador y sacó toda el dinero que había en la caja. Por suerte no me golpeó. Cuando sacó la plata me quitó el celular (un Samsung S6) y escapó caminando hacia atrás para no dejar de apuntarme”, agregó.
Asustada, la empleada corrió hacia el interior de la farmacia que se conecta a través de una puerta con la casa donde vive la familia que alquila el local.
Allí se encontró con la empleada doméstica, a quien le contó lo que le acababa de pasarle. Juntas corrieron hasta la vereda para ver si alcanzaban al ladrón. Pero al llegar a la calle ya no había rastros de él. “No sabemos si estaba en moto o si lo esperaba alguien. Hicimos la denuncia en la comisaría de Villa Luján (Seccional 7ª) y esta mañana (por ayer) estuve en la brigada para hacer el identikit del ladrón. Habrá que esperar para ver si lo atrapan”, concluyó Jiménez.
Los vecinos de la zona dijeron que a fines del año pasado una peluquería situada en esa misma manzana -por San Juan al 1.400 fue asaltada al menos en dos ocasiones. El año pasado la comunidad educativa de los colegios salesianos ubicados a una cuadra de la farmacia “El Nogal” protestaron por los continuos arrebatos que sufrían los alumnos y por la falta de vigilancia.
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