14 Febrero 2004 Seguir en 
LOS ANGELES.- Brutal, pero visualmente impecable, resulta la cinta "La pasión de Cristo" , que fue proyectada el jueves para la prensa internacional que se encuentra en esta ciudad para entrevistar a los protagonistas de esta versión de las últimas 12 horas de la vida de Jesucristo, que coescribió, produjo, dirigió y financió Mel Gibson.
La polémica cinta, que dura poco más de 120 minutos, comienza la noche en que Jesús (Jim Caviezel) reza y llora en el huerto de Getsemaní y deja su suerte en manos de Dios. Angustiado y triste, según el guión en que colaboró Benedict Fitzgerald, Jesús es visitado por Satán en forma de mujer (un personaje que se presenta en momentos clave de la cinta), quien le dice que ningún hombre puede soportar los pecados del mundo, pero él resiste la tentación.
La violencia explícita, que tanta controversia generó antes de su estreno en EE.UU. el 25 de febrero, tiene uno de sus ejemplos en la secuencia en la que el Hijo de Dios es golpeado por los soldados que lo conducen ante los fariseos y casi lo estrangulan dejándolo caer encadenado a una barranca.
Hablada en arameo (en los personajes judíos) y en latín vulgar (entre los romanos), la cinta provocó reacciones de sobresalto entre quienes asistieron a la proyección en los estudios Sony (donde se realizó la mezcla de sonido de la película), por la crudeza de las imágenes posteriores.
Si bien la violencia contra Jesús es foco de atención, las escenas en que Judas se arrepiente de haberlo vendido impresionan: antes de suicidarse, es perseguido por niños en forma de demonios.
Calificada como antisemita, porque presuntamente muestra a los judíos como los asesinos de Cristo, no incluye la escena en que Caifás decía: "Que su sangre caiga sobre nosotros", cuando exige la crucifixión de Jesús.
Llegado el momento de la flagelación, castigo que le impone Poncio Pilato, no hay concesiones al mostrar la brutalidad de los soldados, que sujetan a Jesús a un pilar. (Especial)
La polémica cinta, que dura poco más de 120 minutos, comienza la noche en que Jesús (Jim Caviezel) reza y llora en el huerto de Getsemaní y deja su suerte en manos de Dios. Angustiado y triste, según el guión en que colaboró Benedict Fitzgerald, Jesús es visitado por Satán en forma de mujer (un personaje que se presenta en momentos clave de la cinta), quien le dice que ningún hombre puede soportar los pecados del mundo, pero él resiste la tentación.
La violencia explícita, que tanta controversia generó antes de su estreno en EE.UU. el 25 de febrero, tiene uno de sus ejemplos en la secuencia en la que el Hijo de Dios es golpeado por los soldados que lo conducen ante los fariseos y casi lo estrangulan dejándolo caer encadenado a una barranca.
Hablada en arameo (en los personajes judíos) y en latín vulgar (entre los romanos), la cinta provocó reacciones de sobresalto entre quienes asistieron a la proyección en los estudios Sony (donde se realizó la mezcla de sonido de la película), por la crudeza de las imágenes posteriores.
Si bien la violencia contra Jesús es foco de atención, las escenas en que Judas se arrepiente de haberlo vendido impresionan: antes de suicidarse, es perseguido por niños en forma de demonios.
Calificada como antisemita, porque presuntamente muestra a los judíos como los asesinos de Cristo, no incluye la escena en que Caifás decía: "Que su sangre caiga sobre nosotros", cuando exige la crucifixión de Jesús.
Llegado el momento de la flagelación, castigo que le impone Poncio Pilato, no hay concesiones al mostrar la brutalidad de los soldados, que sujetan a Jesús a un pilar. (Especial)
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