Prevén que la herencia económica será pesada

Influencia del déficit fiscal financiado con emisión, del retraso cambiario, el cepo, mayores regulaciones y el control sobre importaciones “No hay creación de empleo genuino hace cuatro años (desde 2011) y el comercio exterior cayó un 25%”, dijo el economista Juan Llach

19 Octubre 2015
BUENOS AIRES.- La herencia económica que dejará el kichnerismo al nuevo gobierno será pesada y la principal dificultad para crecer en 2016 “será más política que económica”, según el diagnóstico de consultoras y analistas privados. Los últimos informes de la consultora Economía & Regiones (E&R), y del IAE Business School, elaborado por el economista Juan José Llach, coinciden en atribuir esa “pesadez”, entre otros factores, al déficit fiscal financiado con emisión monetaria, el retraso cambiario, el cepo, el incremento de las regulaciones y el control sobre las importaciones. E&R evaluó que la herencia económica que recibirá la próxima administración es más complicada que la de 1999 y “será difícil de sobrellevar”, ya que “actualmente la competitividad de nuestra economía, es decir la capacidad para invertir, acumular capital, hacer negocios, producir más y generar empleo, se encuentra más dañada que en 1999”. “La herencia 2015 es más pesada que la herencia 1999, porque el derrotero actual es mucho más duradero y profundo que el de hace 16 años. A fines de los 90 la recesión llevaba cinco trimestres y había margen de tiempo para tomar medidas de política económica capaces de revertir la situación. Las correcciones no se ejecutaron y la economía entró en crisis en 2002”, planteó.

En cambio, alertó que “si en esta oportunidad el nuevo gobierno no cambia el rumbo de la economía, la situación macroeconómica aguantará mucho menos que dos años”. “El PBI per cápita se viene contrayendo -0.3% promedio anual en los últimos cuatro años. No hay creación de empleo genuino hace cuatro años (desde 2011) y los niveles de comercio exterior cayeron alrededor de 25% en relación a su pico histórico (fines de 2011)”, enumeró.

La consultora sostuvo que “estos números son prueba suficiente de que el actual modelo económico está agotado”, y señaló que “el deterioro del ambiente macroeconómico se explica fundamentalmente por el cepo y el incremento de las regulaciones, las trabas cambiarias, los múltiples tipos de cambio y el control sobre las importaciones”.

A su vez, el análisis elaborado por Llach en el Informe Económico Mensual del IAE Business School prevé que la principal dificultad para crecer en 2016 “será más política que económica”.

El informe destacó que Argentina es “uno de los países de peor desempeño en aumento del PBI entre 2011 y 2015” y “el quinto en inflación para este año, detrás de Venezuela, Ucrania, Sudán del Sur y Yemen”.

“Estos y otros indicios, tales como el déficit fiscal financiado con emisión monetaria, el retraso cambiario y el cepo, los subsidios a los servicios públicos por más del 4% del PBI, llevan a coincidir en la pesadez de la herencia que recibirá el próximo gobierno. Y tal parece la razón por la que el FMI pronostica una recesión en la Argentina para 2016”, señaló. Según Llach, “desde la economía, las posibilidades de mejora de la Argentina son amplias a partir del 10 de diciembre”, pero consideró que “las profundas grietas políticas e ideológicas determinan, como pocas veces en el pasado, que el resultado final dependerá mucho más de la política que de la economía”. Según su análisis, “crear las condiciones para invertir implica cambios que difícilmente puedan hacerse de un día para el otro”. Así, “las principales dificultades para crecer pueden venir más desde la política que desde la economía. El crecimiento dependerá mucho del resultado de las elecciones”.

La gran pregunta es si es posible crecer cuando al mismo tiempo hay que corregir precios relativos y encaminarse a una inflación decreciente, dice Llach. “Hay un antecedente valioso: el de Chile a partir del restablecimiento de la democracia en 1990. Creciendo más de 6% anual logró bajar la inflación de 28% a menos del 10% en poco más de cuatro años. Aunque tuvo la ventaja de no tener que corregir el tipo de cambio y las tarifas públicas tanto como es necesario en la Argentina de hoy, el ejemplo es relevante”, agregó.

“Los conflictos internos del Frente para la Victoria sugieren que las verdaderas políticas de Scioli implicarían una mejora respecto de las actuales, pero también serían fuente de resistencias internas”, concluyó. (DyN)

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