Cómo tomar clases son Serena Williams y Usher en tu casa

10 Oct 2015
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EN PLENA CLASE. Serena Williams habla mirando a la cámara durante el la filmación de una de sus clases. nytimes.com

Laura M. Hilson / The New York Times

Hace tres años, David Rogier, un emprendedor sin mucho historial en Silicon Valley, California, tenía dos cosas a su favor: una idea para una empresa emergente y una amistad con la hija de Dustin Hoffman.

Los Ángeles, donde él nació y se crio, es un lugar en el que todo el mundo dice tener un plan para hacer dinero con las celebridades. Lo cierto es que pocos de ellos los concretan.

La idea de Rogier era esta: una serie de cursos on line impartidos por las personas que son las mejores del mundo en lo que hacen ¿Qué tal una clase de actuación de Hoffman o de Kevin Spacey? ¿Querés escribir una novela y que James Patterson, quien ha vendido más de 300 millones de libros, te diga cómo hacerlo? Si el tenis es lo tuyo, Serena Williams compartirá con vos el secreto de su casi infalible golpe de derecha.

Con la ayuda de su socio de negocios, Aaron Rasmussen, Rogier parece haberlo conseguido. Después de meses de reuniones, durante las cuales exhibió un encanto efectivo pese a su notable tartamudeo, tiene una lista que incluye a las personas mencionadas arriba así como también a los ganadores del Grammy Usher y Christina Aguilera; a la ex estrella de la NBA Hakeem Olajuwon; a la fotógrafa Annie Leibovitz, y al cineasta Werner Herzog.

“Tengo algo que ofrecer y, egoístamente, tengo que decir que me he convertido en maestro”, dijo Usher, al explicar por qué decidió participar en la empresa.

Las clases on line están disponibles por U$S 90 cada una. Más de 30.000 personas se han inscripto en el programa, llamado MasterClass, desde que debutó en mayo. Está financiado por más de U$S 5 millones recaudados, entre otros, por Robert Downey Jr. y Shari Redstone, la hija del magnate del entretenimiento Sumner Redstone.

Rogier comprendió rápidamente que las estrellas debían sentirse cómodas con la propuesta y recibir algo a cambio de sus clases si se convierten en un éxito.

“Literalmente pusieron dinero sobre la mesa”, admitió el escritor Patterson. Otras estrellas dijeron que los atrajo algo más visceral. Hoffman recordó una noche a fines de los años 70 en la que el actor inglés Sir Laurence Olivier le relató recuerdos de su juventud en los escenarios londinenses. “Esas historias se han perdido para siempre”, lamentó Hoffman. Pero vio en MasterClass la oportunidad de crear un registro permanente de lo que él ha aprendido.

Camino al éxito

Rogier, de 32 años de edad, se graduó en 2001 de la Escuela Crossroads para Artes y Ciencias en Santa Mónica, California. Esta institución cuenta entre sus ex alumnos a las actrices Gwyneth Paltrow y Zooey Deschanel. Luego se graduó con una maestría en administración de Stanford en 2011.

En MasterClass, que tiene su sede en San Francisco, se reparte los deberes con Rasmussen. “Yo soy quien hace las llamadas telefónicas”, dijo Rogier. “Aprendí a temprana edad que no me daba miedo el rechazo”, explicó.

Rasmussen, de 31 años, creció en la zona rural de Oregon, donde creó su primer videojuego a los siete años. Fanático de la ciencia ficción y genio del video, construyó un arma robótica en su dormitorio en la Universidad de Boston que le disparaba perdigones a los intrusos. Se graduó en 2005 con títulos en publicidad y ciencias computacionales.

Un amigo en común los presentó en 2009. En 2012, Michael Dearing, un capitalista aventurero y ex jefe de Rogier, dio al emprendedor algo de dinero para lanzarse por su cuenta. Este, a su vez, desarrolló la idea de MasterClass y les pidió a casi todas las personas que conocía que le presentaran a sus amigos de Hollywood.

Semanas después cenó con Becky Hoffman. Unos cuantos días más tarde ya estaba reunido con su padre. La estrategia fue clave. “Nunca se presentó como algo relacionado con dinero”, dijo Hoffman. “Incluso, mi agente dijo: ‘¿Te pagarán por esto?’”

Con cada nueva estrella que se incorporaba, Rogier era capaz de conseguir otra, facilitando el flujo de dinero. Además, decidió que los instructores serían tratados aproximadamente igual entre sí. No se les concederían derechos de aprobación del video final, pero compartirían los ingresos de las clases vendidas. Recibirían un anticipo, pero el grueso de su salario dependería del número de clases vendidas.

A la lista de estrellas también se sumaron Leibovitz, Williams y Aguilera. Los cursos de MasterClass incluyen “horarios de oficina”, lo cual permite a los instructores interactuar con los estudiantes por Skype.

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