04 Febrero 2004 Seguir en 
COSQUIN.- No más de 50.000 personas asistieron a las "nueve lunas" de Cosquín, lo que revela que el tradicional festival de folclore atraviesa una de sus crisis más profundas. En la producción se gastaron $520.000.
En opinión del comentarista especializado del diario "La Nación", Gabriel Plaza, "el balance artístico podría llegar a ser tan desparejo como el económico, aunque por suerte hubo momentos de grandeza".
La plaza Próspero Molina se mantuvo en un promedio de 3.000 personas por noche, salvo los días en que actuaron el Chaqueño Palavecino 9.000), León Gieco (7.000) y "Los Nocheros" (10.000).
"La gente prefiere refugiarse en las peñas o en los balnearios y circular por los alrededores de la plaza, pero no traspasar su umbral para quedarse cinco horas quieta sin poder moverse en su butaca. La apatía está ganando el escenario mayor", señala Plaza.
"Muchos de los festivales más importantes abandonaron hace rato el formato coscoíno, con una especie de teatro al aire libre con varios artistas por noche y con la gente sentada en su butaca -agrega-. Mientras, toda la acción o movimiento cultural, artesanal y gastronómico transcurre fuera de la plaza Próspero Molina. Algunos piensan en la posibilidad futura de cobrar un peaje de entrada al pueblo".
Uno de los cachets más elevados -y que causó una gran polémica- fue el de Cacho Castaña, a quien se le pagaron $ 18.000. (Especial)
En opinión del comentarista especializado del diario "La Nación", Gabriel Plaza, "el balance artístico podría llegar a ser tan desparejo como el económico, aunque por suerte hubo momentos de grandeza".
La plaza Próspero Molina se mantuvo en un promedio de 3.000 personas por noche, salvo los días en que actuaron el Chaqueño Palavecino 9.000), León Gieco (7.000) y "Los Nocheros" (10.000).
"La gente prefiere refugiarse en las peñas o en los balnearios y circular por los alrededores de la plaza, pero no traspasar su umbral para quedarse cinco horas quieta sin poder moverse en su butaca. La apatía está ganando el escenario mayor", señala Plaza.
"Muchos de los festivales más importantes abandonaron hace rato el formato coscoíno, con una especie de teatro al aire libre con varios artistas por noche y con la gente sentada en su butaca -agrega-. Mientras, toda la acción o movimiento cultural, artesanal y gastronómico transcurre fuera de la plaza Próspero Molina. Algunos piensan en la posibilidad futura de cobrar un peaje de entrada al pueblo".
Uno de los cachets más elevados -y que causó una gran polémica- fue el de Cacho Castaña, a quien se le pagaron $ 18.000. (Especial)
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