Hay estadísticas que son más visibles que otras. Tal vez más permeables al uso político o más fácil de ocultar porque pueden llegar a ser la demostración sobre las prioridades que le asignan los políticos a tal o cual franja etaria. Pero también hay culpas compartidas con el sector privado. Si el Estado no controla, difícilmente pueda llegar a generarse una conducta hacia la formalidad laboral. Muchas empresas se escudan en el viejo adagio de que requieren “jóvenes con experiencia” a la hora de cubrir un puesto. Es casi como la muletilla para generar una relación con la población de entre 18 y 29 años. En muchos casos, ofrecen el empleo, pero desde la oscuridad. Así, el círculo vicioso del mercado de trabajo se sostiene. No en vano, Tucumán registra que, de cada 10 asalariados, cuatro están en negro.
Pero el problema está lejos de solucionarse. Y no es un concepto caprichoso. Las mismas encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) han dado cuenta de un notable incremento en el índice de desocupación juvenil durante el segundo trimestre del año, respecto de igual período de 2014. Algunos datos:
• Entre las mujeres de hasta 29 años, la desocupación se ha incrementado cuatro puntos y medio porcentuales. La tasa pasó del 12,5% al 16,9%. Puede inferirse que el segundo trimestre de cada año no es un buen período para ellas. Es el período en el que la agroindustria toma fuerza.
• Las comparaciones son odiosas, pero es necesario hacerlas. Si observamos lo que ha sucedido en el resto de las jurisdicciones del NOA, Catamarca ha bajado la tasa de desempleo juvenil desde un escandaloso índice del 31,5% (en 2014) hasta un 26% de mujeres que no encuentran un empleo en el distrito.
• El año anterior, Salta y Jujuy tenían el mismo índice de desempleo juvenil femenino (18,2%). Pero en el segundo trimestre de este año, las estadísticas oficiales muestran que mientras la provincia gobernada por Juan Manuel Urtubey ha reducido la tasa al 13,4%, la jurisdicción administrada por Eduardo Fellner recorrió el camino inverso: subió al 21,9%.
Curiosamente, en la última medición del Indec, Santiago del Estero no reporta desempleo femenino, algo que el año anterior estaba en 6,6%. La Rioja, a su vez, también dio la nota: su indicador creció interanualmente del 9,4% al 20,5% entre las mujeres.
El deterioro laboral no se explicita a través de aumentos del desempleo sino de incrementos en la inactividad. El fenómeno afecta con más intensidad a las mujeres, especialmente a las jóvenes con bajos niveles de formación, dice un reciente reporte del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Persistir con instituciones laborales arcaicas y planes asistenciales de pobre diseño y gestión impone costos sociales importantes y genera discriminación de género, advierte en su reporte.
La caída en la tasa de actividad de las mujeres menores de 29 años entre 2011 y 2015 equivale a casi 200.000 jóvenes menos participando del mercado de trabajo. Se llega al extremo de que apenas una de cada tres mujeres jóvenes participa del mercado de trabajo, observa Idesa. En el caso de Tucumán, la tasa de desempleo femenino juvenil equivale a dos veces y medio el índice general (5,5% para el segundo trimestre en el Gran Tucumán-Tafí Viejo). Pero puede trepar a tres veces en el caso de Catamarca o de Jujuy.
Por el lado de los jóvenes, la situación laboral es menos traumática, aunque no deja de preocupar.
Salvo Santiago del Estero, que reportó una tasa del 9,1%, el resto de los aglomerados urbanos del NOA pertenecen al “club de los dos dígitos” de desocupación. Hay picos como el caso de Salta, en la que la falta de empleo afecta al 14,1% de la población masculina juvenil. Pero también hay casi un promedio en el resto de los distritos, cuyo indicador no supera el 12%.
Las exigencias del mundo moderno ponen a los empresarios entre la espada y la pared. La conducta tradicional de evitar mayores costos salariales ha tornado al empleo no registrado como una moneda corriente en una economía que, proporcionalmente, reviste un 40% de informalidad.
Más temprano que tarde, las organizaciones se darán cuenta de que la no renovación de sus plantel puede significarle una pérdida de competitividad en un mercado cada vez más exigente. Sólo como dato referencial, en el mercado de trabajo global, los “millennials” se están apoderando de las decisiones y de la manera de gestionar las compañías, como emprendimientos que tienden a otorgarles mayor bienestar. El 90% de estos profesionales está dispuesto a cambiar de empleo sin la necesidad de tener una mejora salarial, sencillamente porque la empresa que le da una ocupación no lo motiva ni le brinda oportunidades o desafíos para desarrollar sus habilidades.
El NOA en general y Tucumán en particular deben tomar conciencia que el mundo de hoy es el de los emprendedores que ya no aceptan formar parte del “club de los dos dígitos” de desempleo.
Pero el problema está lejos de solucionarse. Y no es un concepto caprichoso. Las mismas encuestas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) han dado cuenta de un notable incremento en el índice de desocupación juvenil durante el segundo trimestre del año, respecto de igual período de 2014. Algunos datos:
• Entre las mujeres de hasta 29 años, la desocupación se ha incrementado cuatro puntos y medio porcentuales. La tasa pasó del 12,5% al 16,9%. Puede inferirse que el segundo trimestre de cada año no es un buen período para ellas. Es el período en el que la agroindustria toma fuerza.
• Las comparaciones son odiosas, pero es necesario hacerlas. Si observamos lo que ha sucedido en el resto de las jurisdicciones del NOA, Catamarca ha bajado la tasa de desempleo juvenil desde un escandaloso índice del 31,5% (en 2014) hasta un 26% de mujeres que no encuentran un empleo en el distrito.
• El año anterior, Salta y Jujuy tenían el mismo índice de desempleo juvenil femenino (18,2%). Pero en el segundo trimestre de este año, las estadísticas oficiales muestran que mientras la provincia gobernada por Juan Manuel Urtubey ha reducido la tasa al 13,4%, la jurisdicción administrada por Eduardo Fellner recorrió el camino inverso: subió al 21,9%.
Curiosamente, en la última medición del Indec, Santiago del Estero no reporta desempleo femenino, algo que el año anterior estaba en 6,6%. La Rioja, a su vez, también dio la nota: su indicador creció interanualmente del 9,4% al 20,5% entre las mujeres.
El deterioro laboral no se explicita a través de aumentos del desempleo sino de incrementos en la inactividad. El fenómeno afecta con más intensidad a las mujeres, especialmente a las jóvenes con bajos niveles de formación, dice un reciente reporte del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Persistir con instituciones laborales arcaicas y planes asistenciales de pobre diseño y gestión impone costos sociales importantes y genera discriminación de género, advierte en su reporte.
La caída en la tasa de actividad de las mujeres menores de 29 años entre 2011 y 2015 equivale a casi 200.000 jóvenes menos participando del mercado de trabajo. Se llega al extremo de que apenas una de cada tres mujeres jóvenes participa del mercado de trabajo, observa Idesa. En el caso de Tucumán, la tasa de desempleo femenino juvenil equivale a dos veces y medio el índice general (5,5% para el segundo trimestre en el Gran Tucumán-Tafí Viejo). Pero puede trepar a tres veces en el caso de Catamarca o de Jujuy.
Por el lado de los jóvenes, la situación laboral es menos traumática, aunque no deja de preocupar.
Salvo Santiago del Estero, que reportó una tasa del 9,1%, el resto de los aglomerados urbanos del NOA pertenecen al “club de los dos dígitos” de desocupación. Hay picos como el caso de Salta, en la que la falta de empleo afecta al 14,1% de la población masculina juvenil. Pero también hay casi un promedio en el resto de los distritos, cuyo indicador no supera el 12%.
Las exigencias del mundo moderno ponen a los empresarios entre la espada y la pared. La conducta tradicional de evitar mayores costos salariales ha tornado al empleo no registrado como una moneda corriente en una economía que, proporcionalmente, reviste un 40% de informalidad.
Más temprano que tarde, las organizaciones se darán cuenta de que la no renovación de sus plantel puede significarle una pérdida de competitividad en un mercado cada vez más exigente. Sólo como dato referencial, en el mercado de trabajo global, los “millennials” se están apoderando de las decisiones y de la manera de gestionar las compañías, como emprendimientos que tienden a otorgarles mayor bienestar. El 90% de estos profesionales está dispuesto a cambiar de empleo sin la necesidad de tener una mejora salarial, sencillamente porque la empresa que le da una ocupación no lo motiva ni le brinda oportunidades o desafíos para desarrollar sus habilidades.
El NOA en general y Tucumán en particular deben tomar conciencia que el mundo de hoy es el de los emprendedores que ya no aceptan formar parte del “club de los dos dígitos” de desempleo.








