El Papa llegó a Bulgaria en la última etapa de su gira

El Sumo Pontífice volvió a recurrir a la ayuda de una plataforma móvil en Sofía. Capítulo cerrado para la presunta conexión búlgara en el atentado de 1981.

SUSTO EN BAKU. Juan Pablo II observa sorprendido al hombre que intentó acercársele durante la misa.
SUSTO EN BAKU. Juan Pablo II observa sorprendido al hombre que intentó acercársele durante la misa.
24 Mayo 2002
SOFIA.- Visiblemente enfermo y cansado, el papa Juan Pablo II se despidió de Azerbaidjan y llegó ayer a Bulgaria, tramo final de su gira número 96. La última jornada en Bakú, capital azerí, y su nueva etapa en Sofía, la capital búlgara, confirmaron que la salud del Pontífice de 82 años es cada día más frágil, al punto de no poder transmitir directamente su mensaje a los fieles.
Durante la homilía en Bakú, de la que leyó sólo el primero y el último párrafo y los textos litúrgicos, el Papa logró pronunciar con voz fuerte y neta tan sólo las primeras palabras.
Luego dio impresión de carecer de aliento, prolongando las pausas entre las palabras que eran cada vez menos inteligibles, mientras la audiencia -más de 5.000 personas de distintas religiones- evidenciaba perceptible inquietud. En medio de esta tensa situación, un hombre que caminaba con ayuda de muletas intentó acercarse a los gritos al Papa y fue interceptado por policías. El individuo avanzó algunos metros en dirección al Sumo Pontífice antes de ser detenido, al tiempo que Juan Pablo II pareció bendecirlo haciendo la Señal de la Cruz en su dirección. El hombre, que parecía tener en su mano una carta para el Papa, pudo posteriormene acercarse a él y saludarlo.
El Papa caminó apoyándose en un bastón por una superficie levemente inclinada hasta llegar al altar, instalado en un gimnasio cerrado de Bakú, en un parque junto al mar Caspio. Entre los asistentes a la misa hubo numerosos musulmanes, protestantes, ortodoxos y refugiados de Nagorno-Karabaj, un disputado enclave poblado en su mayoría de armenios.

Fin de un entredicho
A su llegada a Sofía, el Sumo Pontífice, afectado por la enfermedad de Parkinson y por artrosis en una rodilla, se ayudó de una plataforma mecánica para descender del avión. Además, tuvo que recurrir a un lector para declarar al pueblo búlgaro, en su idioma, que nunca dejó de amarlo, en alusión al atentado del que fue víctima en 1981 por parte del turco Mehmet Alí Agca. Esta referencia al atentado, al principio de una visita de tres días, era fervientemente esperada por las autoridades de este país de mayoría ortodoxa (80%), fiel aliado en otros tiempos de la Rusia comunista. Para Sofía, la declaración equivale a una rehabilitación ante el mundo, más de veinte años después de que tres búlgaros fueron acusados de haber organizado el atentado en la Plaza de San Pedro, Roma, aunque nunca se probó su participación.

La integración europea
Recibido por más de 3.000 fieles en la plaza Alexander Nevski, en el centro de Sofía, y por las autoridades políticas y religiosas del país, entre ellas el patriarca ortodoxo Maxim, el Sumo Pontífice se refirió a otro tema sensible para el país, su eventual ingreso al bloque de la Unión Europea.
"Deseo que el esfuerzo de renovación social emprendido con coraje por Bulgaria encuentre la acogida comprensiva y el apoyo generoso de la Unión Europea", manifestó. Bulgaria es el más pobre de los diez países candidatos a ingresar a la Unión Europea (UE), en 2004. (AFP/TELAM-SNI)

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