APOYO. El ex presidente Lula da Silva es recibido con simpatía y abrazos por partidarios que lo aguardaban en la sede del ‘Instituto Lula’, en San Pablo. reuters
08 Agosto 2015 Seguir en 
BRASILIA.- El gobierno de Brasil negó “categóricamente” las versiones que circularon en la prensa sobre la renuncia de la presidenta, Dilma Rousseff, mientras que según versiones oficiales se evalúa convocar al líder del Partido de los Trabajadores (PT), Lula da Silva, para que se sume al gabinete. El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, desmintió “categóricamente” las versiones sobre la presunta redacción de una carta de renuncia de Rousseff y aseguró que ella continúa garantizando la “gobernabilidad” a pesar de la inestabilidad política.
El presidente del opositor partido Demócrata, senador José Agripino Maia, dijo que Rousseff “ya no tiene el control del gobierno” y que la disparada de la inflación, que llegó al 9,56 % anual, como consecuencia de su “falta de credibilidad” ante los mercados, aseguró. En medio de esta situación, Rousseff analizó junto a su equipo una reforma en el gabinete y una de las posibilidades barajadas, es el nombramiento de Lula, ex presidente entre 2003 y 2011 y líder del PT que podría oxigenar el critico momento que atraviesa el gobierno enfrentado con parte del Congreso y salpicado por las denuncias de corrupción en Petrobras. De acuerdo con lo publicado hoy por “O Globo” y “Brasil247” el ex gobernante podría ser designado al frente de la cartera de Defensa, en la que hoy se desempeña el dirigente petista Jaques Wagner, o la Cancillería, comandada por el diplomático de carrera Mauro Vieira, ex embajador en EEUU y Argentina.
Junto a la eventual designación de Lula el gobierno planea una ronda de consultas con los “Barones del PBI”, grupo en el están contemplados ejecutivos de la siderúrgica Gerdau, el banco privado Bradesco, que acaba de adquirir a la filial de HSBC y el grupo de supermercados Carrefour. El eventual nombramiento de Lula y una nueva aproximación con grandes empresarios serían dos iniciativas para levantar la mala imagen del Ejecutivo y recuperarse para aventar el fantasma del juicio político, que tomó fuerza luego de que la última encuesta de Datafolha indicara que el 66 % de la población ve con buenos ojos que la presidenta se someta a ese proceso, que deberá aprobarse en principio en el Congreso. A su vez, el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) integrante de la coalición oficial, afirmó que continuará comandando la “articulación política” del gobierno, saliendo al cruce de rumores sobre su alejamiento de esa función.
El miércoles, Temer había admitido que la “crisis es grave” y propuso que surja alguien capaz de tomar el control de la situación, lo cual fue interpretado por algunos como una auto postulación para asumir el gobierno en caso de que Rousseff deje la presidencia, cargo para el cual fue reelecta en octubre de 2014.
En medio de este escenario político convulsionado, el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) que encabeza Aécio Neves convocó oficialmente a una marcha para promover el impeachment para el 16 de agosto. Fue la primera vez que la agrupación del ex candidato adhiere formalmente al movimiento por la salida de Rousseff. (Télam)
El presidente del opositor partido Demócrata, senador José Agripino Maia, dijo que Rousseff “ya no tiene el control del gobierno” y que la disparada de la inflación, que llegó al 9,56 % anual, como consecuencia de su “falta de credibilidad” ante los mercados, aseguró. En medio de esta situación, Rousseff analizó junto a su equipo una reforma en el gabinete y una de las posibilidades barajadas, es el nombramiento de Lula, ex presidente entre 2003 y 2011 y líder del PT que podría oxigenar el critico momento que atraviesa el gobierno enfrentado con parte del Congreso y salpicado por las denuncias de corrupción en Petrobras. De acuerdo con lo publicado hoy por “O Globo” y “Brasil247” el ex gobernante podría ser designado al frente de la cartera de Defensa, en la que hoy se desempeña el dirigente petista Jaques Wagner, o la Cancillería, comandada por el diplomático de carrera Mauro Vieira, ex embajador en EEUU y Argentina.
Junto a la eventual designación de Lula el gobierno planea una ronda de consultas con los “Barones del PBI”, grupo en el están contemplados ejecutivos de la siderúrgica Gerdau, el banco privado Bradesco, que acaba de adquirir a la filial de HSBC y el grupo de supermercados Carrefour. El eventual nombramiento de Lula y una nueva aproximación con grandes empresarios serían dos iniciativas para levantar la mala imagen del Ejecutivo y recuperarse para aventar el fantasma del juicio político, que tomó fuerza luego de que la última encuesta de Datafolha indicara que el 66 % de la población ve con buenos ojos que la presidenta se someta a ese proceso, que deberá aprobarse en principio en el Congreso. A su vez, el vicepresidente Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) integrante de la coalición oficial, afirmó que continuará comandando la “articulación política” del gobierno, saliendo al cruce de rumores sobre su alejamiento de esa función.
El miércoles, Temer había admitido que la “crisis es grave” y propuso que surja alguien capaz de tomar el control de la situación, lo cual fue interpretado por algunos como una auto postulación para asumir el gobierno en caso de que Rousseff deje la presidencia, cargo para el cual fue reelecta en octubre de 2014.
En medio de este escenario político convulsionado, el opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) que encabeza Aécio Neves convocó oficialmente a una marcha para promover el impeachment para el 16 de agosto. Fue la primera vez que la agrupación del ex candidato adhiere formalmente al movimiento por la salida de Rousseff. (Télam)







