El desconocimiento es el peor enemigo de la patología

HEPATÓLOGA. La doctora Villamil, durante su exposición en el taller.  HEPATÓLOGA. La doctora Villamil, durante su exposición en el taller.
04 Agosto 2015
En la actualidad, las autoridades sanitarias de todo el mundo les prestan más atención a las hepatitis virales. Esto se debe a que la OMS las incluyó en la lista de agentes infecciosos que pueden producir muchas muertes, junto a la tuberculosis (TBC) y el virus del sida (VIH), y recomendó a los gobiernos que instrumenten programas de detección precoz y tratamiento de las hepatitis. La explicación pertenece a la doctora Alejandra Villamil, que respondió las preguntas básicas que debe conocer toda la gente.

- ¿Qué es una hepatitis?

- “Hepa” significa hígado, e “itis” inflamación. Las hepatitis se caracterizan por la inflamación del hígado y las causas más comunes son los virus, el alcohol y los medicamentos.

-¿Qué virus generan hepatitis?

- Un gran número, incluyendo el virus de la gripe. Pero estos virus producen hepatitis leves, pasan prácticamente inadvertidas. Los llamados “virus de las hepatitis” se alojan específicamente en las células hepáticas y dañan el hígado. Son los virus de hepatitis A, B, C, D y E. En la Argentina los virus más comunes e importantes son los A, B y C. La hepatitis C puede afectar a una persona por 30 años sin dar síntomas y sin que ella lo sepa.

-¿Cómo se contagian?

- El virus A se multiplica en el hígado y se elimina con la materia fecal. Se contagian las personas que tienen contacto con materia fecal infectada o con agua o alimentos contaminados. Los virus B y C producen con frecuencia infección crónica porque hay un pasaje continuo de partículas infecciosas a la sangre. Se contagian por contacto con sangre infectada: transfusiones de sangre en épocas pasadas (hoy los bancos de sangre realizan análisis completos y seguros), compartir jeringas (drogadicción intravenosa) o usar material no descartable o mal esterilizado en tatuajes y acupuntura. El virus B y el C también se contraen por vía sexual.

- ¿Cuáles son los síntomas?

- La mayoría de las hepatitis no presentan síntomas. Los síntomas adjudicados al hígado, como cefalea, vómito, mala digestión, alergia, poco o nada tienen que ver con este órgano. La hepatitis aguda (infección aguda del hígado) producida por los virus A, B o C son las que suelen dar síntomas (cansancio intenso, ictericia, orina oscura) y permiten un rápido diagnóstico. Estos casos se resuelven entre cuatro y ocho semanas sin dejar secuelas, debido aa la capacidad regenerativa del tejido hepático. Aunque algunas hepatitis agudas por el virus C no dan síntomas y no son diagnosticadas.

-¿Qué es una hepatitis fulminante?

- La que, por motivos desconocidos, destruye la mayor parte del hígado en muy poco tiempo. La magnitud del daño supera la capacidad de recuperación del hígado, se produce el coma hepático y el riesgo de muerte es del 80% de no mediar el trasplante de hígado. Afortunadamente, las hepatitis fulminantes ocurren entre 1.000 y 5.000 casos de infección aguda.

-¿Cómo se diagnostican?

- Con análisis de laboratorio. El hepatograma es en una serie de pruebas que permiten diagnosticar varias enfermedades hepáticas. El segundo paso consiste en identificar -con un análisis específico- el virus responsable de la hepatitis (A, B o C ) y si es aguda o crónica.

-¿Son comunes las hepatitis B y C en nuestro país?

- La Argentina carece de registros confiables, asignatura pendiente que deberá incluirse en el Programa Nacional de Hepatitis Virales. En EE.UU se estima que el 2% de la población tiene hepatitis C. Si extrapolamos esa estimación, en la Argentina habría 800.000 infectados con el virus C. Como no produce síntomas, la mayoría será identificado cuando se le pida la prueba específica. La hepatitis B es poco frecuente, y se transmite por contacto con sangre, semen u otro fluido corporal de una persona infectada. La B, al igual que la C, provoca inflamación y lesiones en el hígado que pueden llevar a la cirrosis y al cáncer de hígado.

¿Qué consecuencias tienen las hepatitis crónicas?

- Cuando no se tratan producen daño progresivo durante años o décadas. Las células hepáticas destruidas son reemplazadas por cicatrices fibrosas y duras. El depósito de tejido fibroso aumenta con los años hasta llegar a la cirrosis: el hígado se vuelve pequeño, duro e irregular y no puede cumplir con sus funciones. Los pacientes con cirrosis tienen, además, el riesgo de desarrollar cáncer hepático.

- ¿Se curan las hepatitis B y C? - Sin tratamiento específico, la chance de cura de una hepatitis crónica es muy baja. Cuando con la terapia antiviral se logra eliminar o controlar la replicación del virus B o C en el hígado, se detiene la progresión de la enfermedad y hasta se pueden retrogradar las lesiones fibrosas en forma significativa. Esto es válido incluso en pacientes con cirrosis, enfermedad que ya no es vista como una condición irreversible.

-¿Cuándo se indica el trasplante hepático?

- Está indicado en pacientes con insuficiencia hepática severa y, por ende, con disminución de la expectativa de vida: hepatitis fulminantes o las crónicas B y C, con cirrosis descompensada o cáncer primitivo de hígado. La cirrosis puede pasar inadvertida, sin ningún problema durante décadas. En esta etapa de “buena convivencia” entre el paciente y la patología (cirrosis compensada) no está indicado el trasplante. Pero cuando tienen complicaciones (retención de líquido en el abdomen, hemorragia digestiva, infecciones, confusión mental, etc.) ingresan en la etapa de cirrosis descompensada, clara indicación de trasplante hepático.

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