Carlos Salado - Director de la Escuela de Arbitros de la Liga Tucumana de Fútbol
Observé detenidamente la acción y no tengo dudas de que la decisión que tomó Jorge Baliño fue correctísima. Fue penal porque Agustín Orión se lleva por delante al delantero una vez que patea la pelota. La expulsión también estuvo perfecta. El arquero no ve la roja porque se aplica el último recurso, sino porque se trató de una jugada de juego brusco grave que debe ser sancionada con una tarjeta roja. Si bien es cierto que el juez cobró tiro de esquina, su asistente le avisó todo lo que había sucedido y cambió su fallo. Por eso los árbitros deben trabajar en equipo.
El asistente no sólo hizo bien en avisarle a Baliño lo que había ocurrido, sino que cumplió a la perfección con su función. Él, después de haber comprobado que no había fuera de juego en la acción, debe estar atento a posibles faltas que se cometan en ataques como ello para ayudarlo al árbitro que viene varios metros atrás. Por eso el fallo de Baliño fue perfecto.








