El asesino que agita el avispero en “Scream” tortura psicológicamente y degüella a la rubia más popular del colegio porque detesta esa vida perfecta de la que ella alardea en Facebook y en Instagram. “Cómo será de viejo para creer que nosotras todavía estamos en Facebook”, se queja Brooke (Carlson Young), mientras pasa del flirteo a la acción con un profesor.
La interpelación de “Scream” a su público es permanente. Corre con la ventaja de que el nicho televisivo en el que se estrenó -la MTV- tiene bien estudiada a la audiencia. Por eso, cada vez que suena una canción (pop básico, hip hop, muy poco más), se abre una ventana que indica el autor y el nombre del tema. Una invitación a escuchar la canción completa en plataformas alternativas.
La construcción narrativa de “Scream” necesita de las redes sociales como de la vida misma. La historia arranca con el video de dos chicas besándose que explota en YouTube. La intertextualidad no se detendrá nunca más y aflora escena tras escena, entre whatsapps colectivos, bullying virtual, crímenes que son trend topic y un ida y vuelta de Tumblr a Spotify. Casi nada de Facebook, porque como ya se nos explicó, está irremediablemente pasado de moda.
Esa puesta en escena dirigida a que el público se identifique con el lenguaje de la serie es un rasgo distintivo de esta apuesta de MTV, canal que en la prehistaria emitía video clips.
Lo complejo es engarzar ese entramado comunicacional con la historia, que no es otra cosa que un aggiornamiento de la saga terrorífica creada por Wes Craven. “Scream” funcionó en el cine por su inteligencia para cerrar el círculo de un subgénero -el asesinato serial de posadolescentes- deconstruyendo su mecanismo con humor, no exento de sangre y suspenso.
MTV promete 10 capítulos y ya confirmó una segunda temporada de “Scream”. Hay un asesino similar al de las películas (túnica negra y máscara) cebado con un grupo de chicos de secundaria, tan estereotipados como las víctimas de Jason y Freddy. Uno a uno irán cayendo, mientras quedan sembradas las pistas entre la multitud de sospechosos.
“Scream” apela a varias caras frescas y atractivas, con Willa Fitzgerald, Bex Taylor-Klaus (la vimos en “Arrow”) y John Karna a la cabeza, mientras Tracy Middendorf es la madre perseguida por su pasado. Es que ya hubo un asesino en el pueblo y la ola de crímenes se conecta con aquella figura tenebrosa. Produce el propio Wes Craven junto a los hermanos Weinstein. El crédito está abierto.
La interpelación de “Scream” a su público es permanente. Corre con la ventaja de que el nicho televisivo en el que se estrenó -la MTV- tiene bien estudiada a la audiencia. Por eso, cada vez que suena una canción (pop básico, hip hop, muy poco más), se abre una ventana que indica el autor y el nombre del tema. Una invitación a escuchar la canción completa en plataformas alternativas.
La construcción narrativa de “Scream” necesita de las redes sociales como de la vida misma. La historia arranca con el video de dos chicas besándose que explota en YouTube. La intertextualidad no se detendrá nunca más y aflora escena tras escena, entre whatsapps colectivos, bullying virtual, crímenes que son trend topic y un ida y vuelta de Tumblr a Spotify. Casi nada de Facebook, porque como ya se nos explicó, está irremediablemente pasado de moda.
Esa puesta en escena dirigida a que el público se identifique con el lenguaje de la serie es un rasgo distintivo de esta apuesta de MTV, canal que en la prehistaria emitía video clips.
Lo complejo es engarzar ese entramado comunicacional con la historia, que no es otra cosa que un aggiornamiento de la saga terrorífica creada por Wes Craven. “Scream” funcionó en el cine por su inteligencia para cerrar el círculo de un subgénero -el asesinato serial de posadolescentes- deconstruyendo su mecanismo con humor, no exento de sangre y suspenso.
MTV promete 10 capítulos y ya confirmó una segunda temporada de “Scream”. Hay un asesino similar al de las películas (túnica negra y máscara) cebado con un grupo de chicos de secundaria, tan estereotipados como las víctimas de Jason y Freddy. Uno a uno irán cayendo, mientras quedan sembradas las pistas entre la multitud de sospechosos.
“Scream” apela a varias caras frescas y atractivas, con Willa Fitzgerald, Bex Taylor-Klaus (la vimos en “Arrow”) y John Karna a la cabeza, mientras Tracy Middendorf es la madre perseguida por su pasado. Es que ya hubo un asesino en el pueblo y la ola de crímenes se conecta con aquella figura tenebrosa. Produce el propio Wes Craven junto a los hermanos Weinstein. El crédito está abierto.







