25 Enero 2004 Seguir en 
Son jóvenes, talentosos y dejaron su tierra natal para perfeccionarse en la gran ciudad. Sin embargo, nunca se olvidaron de la provincia en la que aprendieron a leer un pentagrama y dieron sus primeros pasos en la música. Ahora están de vuelta para demostrar que no todo lo que brilla es oro y que el desarraigo tiene sus bemoles. Y, para eso, iniciaron una cruzada que tiene como objetivo principal evitar que la fuga de talentos siga minando la cultura local. Así, organizaron un festival en el que los artistas tucumanos tendrán la posibilidad de actuar con reconocidas figuras de todo el país. Una tarea ciclópea que, sin embargo, no los amilana y que quieren repetir el próximo año.
Un puente cultural entre Buenos Aires y Tucumán
Son tucumanos, pero están radicados en Buenos Aires. Sin embargo, el desarraigo les abrió una herida tan grande, que para poder sobrellevarla decidieron unir sus fuerzas y materializar un sueño: reunir a concertistas amateurs y traerlos a Tucumán para tocar junto con grandes músicos, reconocidos en el plano internacional, venidos especialmente desde Buenos Aires. Ese sueño es hoy una realidad y hasta tiene nombre propio: "Primer Festival Musical Tucumán 2004". Y se llevará a cabo del 2 al 8 de febrero.
Los organizadores admitieron que su intención es frenar el exilio masivo de jóvenes tucumanos a las grandes metrópolis, como Córdoba y Buenos Aires, para así conservar la cultura local y no privarla de los grandes talentos. Al mismo tiempo, el proyecto busca crear un vínculo artístico entre la Capital Federal y Tucumán. "Queremos que esto se repita todos los años. Los jóvenes tucumanos tienen que ver que no es fundamental para sus carreras viajar a Buenos Aires", dicen a coro los integrantes de la comisión organizadora del festival. Este grupo de músicos, integrado por Silvina Trapani, Pablo Bemsch, Jorge Bulacia, María Lidia Estrada y Nicolás Di Marco, se conoció en Tucumán y no perdió contacto en Buenos Aires. La mayoría de ellos se fue para perfeccionarse. Trabajan en la docencia y participan de distintos conciertos que se realizan en Capital. La idea de motivar a los jóvenes con la música y fomentar un crecimiento en Tucumán, es lo que los movió a reunirse. Además, tienen planeado abrir un vínculo artístico entre músicos de ambas ciudades. "Lo llamamos primer festival, porque está entre nuestros planes repetirlo y que se establezca una conexión entre los músicos", dijo la pianista Silvina Trapani.
Coros, solistas y orquestas amateurs participarán de este encuentro, además de 20 músicos profesionales traídos de Buenos Aires y Córdoba, que no cobrarán cachet. La mayoría de ellos llegó ayer, y comenzarán los ensayos diarios, hasta el primer día del concierto. "Nuestras familias nos dicen que estamos sacrificando nuestras vacaciones, pero para nosotros es una inversión de tiempo y de vida", aseguró convencido el violinista Pablo Bemsch.
Los jóvenes afirman que se animaron a hacer este ciclo para renovar el aire y despertar a los jóvenes. "No tenemos que dejar escapar los talentos que hay en Tucumán", aseguraron.
"Que estos grandes músicos sacrifiquen parte de sus vacaciones para venir, es una gran alegría para nosotros", comentaron los integrantes de la comisión. En total, más de 60 personas están participando de este gran proyecto. "Nunca pensamos que organizar este festival nos iba a ser tan difícil y complicado. Pero como todo es grande, la satisfacción de hacerlo también", agregaron.
"No queremos que la cultura se pierda"
Dejar la provincia en busca de nuevos horizontes implica sufrir el desarraigo. Estos jóvenes profesionales decidieron salir de Tucumán para perfeccionarse en Buenos Aires y ahora quieren, con estos conciertos, devolver la esperanza a los jóvenes artistas tucumanos que quieren emigrar.
Para ellos, una manera de no perder contacto con sus raíces fue juntarse a cenar todos los fines de semana en la casa que Silvina Trápani tiene en la Capital. Y reconocen que el hecho de ver caras conocidas los ayudó a no sufrir tanto el estar lejos. "Durante la semana nos hablamos por teléfono. Nunca perdemos el contacto porque nos sirve demasiado vernos", comentó Trápani.
Durante 9 años, Silvina viajó a tomar clases con una reconocida pianista. Ya siendo profesora, partió rumbo a Buenos Aires para perfeccionarse y tomar clases de piano. "En un principio, sufrí mucho la falta de mi familia pero gracias a estos amigos tucumanos, no me fue tan difícil", cuenta la joven. La pianista señala también que no está entre sus planes regresar, porque quiere terminar con sus estudios. "Buenos Aires es una ciudad que bombardea con su oferta cultural. Pero no sé si es el lugar conveniente para formar una familia. En ese sentido prefiero Tucumán", dijo convencida. Hoy, la joven quiere seguir perfeccionándose junto a la pianista Aidé Schvartz y también participa de distintos conciertos.
En una de las cenas que se realizaron en su casa, donde siempre se mantenían al tanto de sus trabajos, surgió la idea de realizar este concierto en vacaciones. "Cuando teníamos todas las ideas en la cabeza, no pensamos que nos iba a costar tanto. Pero creemos que todo esto vale la pena porque no podemos permitir que nuestra cultura se pierda", agregó la joven Trápani.
El mayor desafío es superar el desarraigo
Cada uno encaró su vida profesional de una manera diferente, pero su pasión por la música logró unirlos. Se conocieron en Tucumán y de a uno fueron llegando a Buenos Aires.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Pablo Bemsch. Graduado como profesor de violín y con sólo 19 años, el joven músico dejó Tucumán para tomar clases en Buenos Aires. Un día se acercó al Teatro Colón y le pidió a un grupo de músicos que lo escuchara tocar y, a los pocos días, ya integraba la Orquesta Académica del teatro. "Llegué y entré, sin que fuera época de audiciones", comentó divertido el joven. "Si no fuera por la música dejaría Buenos Aires, porque ahora siento el desarraigo ", dijo.
Algo similar le pasó a María Lidia Estrada, quien toca el violoncello. Dejó Tucumán hace dos años para continuar sus estudios en la Universidad de Lanús y hoy, sigue instalada en la gran ciudad. Con toda seguridad, la joven afirma que no sufrió al estar sola tanto como sus compañeros y que pudo enfocarse en sus estudios.
De a dos
Luego de convencerse de que la medicina no era su vocación, Nicolás Di Marco hizo sus valijas y se marchó a probar suerte en la Capital Federal. Hoy vive con su hermano, que toca el violín como él, y entró a la Orquesta Académica del Teatro Colón.
Otro que también dejó la provincia en plena adolescencia es Jorge Bulacia, quien estudia dirección orquestal en la Universidad de La Plata. "En un principio me quise volver, porque extrañaba. Pero después aprendí a manejarme solo e hice amistades". El joven comenzó a dirigir una orquesta en Hurlingam y aseguró que no dudaría en volver a Tucumán si tuviera una propuesta interesante para trabajar.
El show tiene el brillo de grandes artistas
Esta producción independiente contará con figuras de la música reconocidas tanto en el plano nacional como internacional. Entre ellos se encuentran integrantes del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata, además de Aidé Francia, Luis Roggero, Fernando Hasaj, Eduviges Piccone, Aidé Shvartz, Carlos Calleja y Juan Carlos Herrero.
Los espectáculos musicales comenzarán el 2 de febrero y recorrerán diferentes salas, ofrecidas por la UNT, como el Centro Cultural Virla y el teatro Alberdi. El concierto inaugural 0será en la basílica de Santo Domingo, el lunes 2 de febrero a las 21.30. Allí se interpretarán sonatas, un concierto de violín y el "Gloria" de Vivaldi, con la participación del Coro de San Martín de Porres.
Los días siguientes, en el Centro Cultural Virla se presentarán operas, además de conciertos de piano, flauta, oboe y viola. El cierre de este ciclo tendrá lugar el domingo 8 de febrero, a las 21.30, en la sala mayor del teatro Alberdi.
Este festival puede realizarse gracias al apoyo de la Fundación Vicente Lucci, la Secretaría de Extensión Universitaria y la Fundación Teatro Colón. Colaboran además, la Caja Popular de Ahorros de la Provincia y el Colegio de la Victoria.
Ganas de progresar
Juan Carlos Herrero, es director de un coro en La Plata y llegó a la provincia, por primera vez, el lunes pasado. "Se puede ver que Tucumán es una ciudad con un pasado cultural enorme y con muchas glorias", dijo el Herrero. Comentó además que en su ciudad es diferente, porque hay directores sin coro. "Ayer me encontré con una chica de un coro de aquí que buscaba sponsor. Aquí se nota en los jóvenes las ganas de progresar. Es la primera vez que veo algo así", agregó.
Un puente cultural entre Buenos Aires y Tucumán
Son tucumanos, pero están radicados en Buenos Aires. Sin embargo, el desarraigo les abrió una herida tan grande, que para poder sobrellevarla decidieron unir sus fuerzas y materializar un sueño: reunir a concertistas amateurs y traerlos a Tucumán para tocar junto con grandes músicos, reconocidos en el plano internacional, venidos especialmente desde Buenos Aires. Ese sueño es hoy una realidad y hasta tiene nombre propio: "Primer Festival Musical Tucumán 2004". Y se llevará a cabo del 2 al 8 de febrero.
Los organizadores admitieron que su intención es frenar el exilio masivo de jóvenes tucumanos a las grandes metrópolis, como Córdoba y Buenos Aires, para así conservar la cultura local y no privarla de los grandes talentos. Al mismo tiempo, el proyecto busca crear un vínculo artístico entre la Capital Federal y Tucumán. "Queremos que esto se repita todos los años. Los jóvenes tucumanos tienen que ver que no es fundamental para sus carreras viajar a Buenos Aires", dicen a coro los integrantes de la comisión organizadora del festival. Este grupo de músicos, integrado por Silvina Trapani, Pablo Bemsch, Jorge Bulacia, María Lidia Estrada y Nicolás Di Marco, se conoció en Tucumán y no perdió contacto en Buenos Aires. La mayoría de ellos se fue para perfeccionarse. Trabajan en la docencia y participan de distintos conciertos que se realizan en Capital. La idea de motivar a los jóvenes con la música y fomentar un crecimiento en Tucumán, es lo que los movió a reunirse. Además, tienen planeado abrir un vínculo artístico entre músicos de ambas ciudades. "Lo llamamos primer festival, porque está entre nuestros planes repetirlo y que se establezca una conexión entre los músicos", dijo la pianista Silvina Trapani.
Coros, solistas y orquestas amateurs participarán de este encuentro, además de 20 músicos profesionales traídos de Buenos Aires y Córdoba, que no cobrarán cachet. La mayoría de ellos llegó ayer, y comenzarán los ensayos diarios, hasta el primer día del concierto. "Nuestras familias nos dicen que estamos sacrificando nuestras vacaciones, pero para nosotros es una inversión de tiempo y de vida", aseguró convencido el violinista Pablo Bemsch.
Los jóvenes afirman que se animaron a hacer este ciclo para renovar el aire y despertar a los jóvenes. "No tenemos que dejar escapar los talentos que hay en Tucumán", aseguraron.
"Que estos grandes músicos sacrifiquen parte de sus vacaciones para venir, es una gran alegría para nosotros", comentaron los integrantes de la comisión. En total, más de 60 personas están participando de este gran proyecto. "Nunca pensamos que organizar este festival nos iba a ser tan difícil y complicado. Pero como todo es grande, la satisfacción de hacerlo también", agregaron.
"No queremos que la cultura se pierda"
Dejar la provincia en busca de nuevos horizontes implica sufrir el desarraigo. Estos jóvenes profesionales decidieron salir de Tucumán para perfeccionarse en Buenos Aires y ahora quieren, con estos conciertos, devolver la esperanza a los jóvenes artistas tucumanos que quieren emigrar.
Para ellos, una manera de no perder contacto con sus raíces fue juntarse a cenar todos los fines de semana en la casa que Silvina Trápani tiene en la Capital. Y reconocen que el hecho de ver caras conocidas los ayudó a no sufrir tanto el estar lejos. "Durante la semana nos hablamos por teléfono. Nunca perdemos el contacto porque nos sirve demasiado vernos", comentó Trápani.
Durante 9 años, Silvina viajó a tomar clases con una reconocida pianista. Ya siendo profesora, partió rumbo a Buenos Aires para perfeccionarse y tomar clases de piano. "En un principio, sufrí mucho la falta de mi familia pero gracias a estos amigos tucumanos, no me fue tan difícil", cuenta la joven. La pianista señala también que no está entre sus planes regresar, porque quiere terminar con sus estudios. "Buenos Aires es una ciudad que bombardea con su oferta cultural. Pero no sé si es el lugar conveniente para formar una familia. En ese sentido prefiero Tucumán", dijo convencida. Hoy, la joven quiere seguir perfeccionándose junto a la pianista Aidé Schvartz y también participa de distintos conciertos.
En una de las cenas que se realizaron en su casa, donde siempre se mantenían al tanto de sus trabajos, surgió la idea de realizar este concierto en vacaciones. "Cuando teníamos todas las ideas en la cabeza, no pensamos que nos iba a costar tanto. Pero creemos que todo esto vale la pena porque no podemos permitir que nuestra cultura se pierda", agregó la joven Trápani.
El mayor desafío es superar el desarraigo
Cada uno encaró su vida profesional de una manera diferente, pero su pasión por la música logró unirlos. Se conocieron en Tucumán y de a uno fueron llegando a Buenos Aires.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Pablo Bemsch. Graduado como profesor de violín y con sólo 19 años, el joven músico dejó Tucumán para tomar clases en Buenos Aires. Un día se acercó al Teatro Colón y le pidió a un grupo de músicos que lo escuchara tocar y, a los pocos días, ya integraba la Orquesta Académica del teatro. "Llegué y entré, sin que fuera época de audiciones", comentó divertido el joven. "Si no fuera por la música dejaría Buenos Aires, porque ahora siento el desarraigo ", dijo.
Algo similar le pasó a María Lidia Estrada, quien toca el violoncello. Dejó Tucumán hace dos años para continuar sus estudios en la Universidad de Lanús y hoy, sigue instalada en la gran ciudad. Con toda seguridad, la joven afirma que no sufrió al estar sola tanto como sus compañeros y que pudo enfocarse en sus estudios.
De a dos
Luego de convencerse de que la medicina no era su vocación, Nicolás Di Marco hizo sus valijas y se marchó a probar suerte en la Capital Federal. Hoy vive con su hermano, que toca el violín como él, y entró a la Orquesta Académica del Teatro Colón.
Otro que también dejó la provincia en plena adolescencia es Jorge Bulacia, quien estudia dirección orquestal en la Universidad de La Plata. "En un principio me quise volver, porque extrañaba. Pero después aprendí a manejarme solo e hice amistades". El joven comenzó a dirigir una orquesta en Hurlingam y aseguró que no dudaría en volver a Tucumán si tuviera una propuesta interesante para trabajar.
El show tiene el brillo de grandes artistas
Esta producción independiente contará con figuras de la música reconocidas tanto en el plano nacional como internacional. Entre ellos se encuentran integrantes del Teatro Colón y del Teatro Argentino de La Plata, además de Aidé Francia, Luis Roggero, Fernando Hasaj, Eduviges Piccone, Aidé Shvartz, Carlos Calleja y Juan Carlos Herrero.
Los espectáculos musicales comenzarán el 2 de febrero y recorrerán diferentes salas, ofrecidas por la UNT, como el Centro Cultural Virla y el teatro Alberdi. El concierto inaugural 0será en la basílica de Santo Domingo, el lunes 2 de febrero a las 21.30. Allí se interpretarán sonatas, un concierto de violín y el "Gloria" de Vivaldi, con la participación del Coro de San Martín de Porres.
Los días siguientes, en el Centro Cultural Virla se presentarán operas, además de conciertos de piano, flauta, oboe y viola. El cierre de este ciclo tendrá lugar el domingo 8 de febrero, a las 21.30, en la sala mayor del teatro Alberdi.
Este festival puede realizarse gracias al apoyo de la Fundación Vicente Lucci, la Secretaría de Extensión Universitaria y la Fundación Teatro Colón. Colaboran además, la Caja Popular de Ahorros de la Provincia y el Colegio de la Victoria.
Ganas de progresar
Juan Carlos Herrero, es director de un coro en La Plata y llegó a la provincia, por primera vez, el lunes pasado. "Se puede ver que Tucumán es una ciudad con un pasado cultural enorme y con muchas glorias", dijo el Herrero. Comentó además que en su ciudad es diferente, porque hay directores sin coro. "Ayer me encontré con una chica de un coro de aquí que buscaba sponsor. Aquí se nota en los jóvenes las ganas de progresar. Es la primera vez que veo algo así", agregó.







