20 Enero 2004 Seguir en 
"Evita era totalmente auténtica, más auténtica que Perón.
-¿Por qué más que Perón?
- Porque Perón era un político, un gran político. No se conmovía. Eva se conmovía y sufría por los pobres". (Reportaje de la revista "Noticias" a Jorge Antonio)"
Poco auténticos e inconmovibles. Así son los políticos -especialmente cuando están en el poder-, según se desprende de los dichos del famoso empresario peronista, más allá del peso histórico de los nombres involucrados. A la idea se puede agregar aquella de que entre políticos no hay amistades, sólo conveniencias. Así que si alguien con poder político e institucional habla de su "amigo", habrá que dejar un buen margen de duda sobre el verdadero alcance del concepto. ¿A qué viene esto? A que se adelantaron los idus de marzo. Es usual que, después de las plácidas vacaciones, los que tienen cuotas de poder empiecen a batallar por nuevos espacios. En Tucumán, los distanciamientos y las peleas políticas deshojaron mucho antes que se anunciara el otoño. En esas disputas, a veces subterráneas, quedan entrampadas las instituciones del Estado, las mismas que deciden la suerte de los ciudadanos. Así, sin quererlo, los de abajo sufren las consecuencias de entredichos a los que son completamente ajenos, pero cuyos efectos padecen.
El hecho es más notable porque hay diferencias con los tiempos de debate de temas nacionales. Por ejemplo, el titular de la Comisión de Acción Política del Partido Justicialista a nivel nacional, Eduardo Fellner (gobernador de Jujuy), dijo que la normalización partidaria se decidirá en marzo. Es decir que ese mes comenzará a resolverse la cuestión del liderazgo en el PJ, que tiene dos protagonistas: Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. En Tucumán, los alperovichistas de paladar negro ya ungieron al gobernador José Alperovich como el nuevo líder del justicialismo, y sepultaron al actual presidente del PJ, Julio Miranda, quien tiene mandato partidario hasta 2006.
Entusiasmados y subidos al avasallante andar del "Estilo Al", sostienen que el senador "ya fue". Están convencidos de que el viento de cambio en realidad es un huracán arrasador. Esto, a partir del poder institucional que tiene el mandatario y que muestra en cada acción de gobierno. En el PJ la situación cambia, ya que sólo maneja intrascendentes cargos de congresales nacionales.
Así, el alperovichismo, como un nuevo polo de poder local, tiene una gran base institucional para presionar y para arrimar a los que siempre buscan el calorcito oficialista. Sin embargo, carece de una base política, ya que el PJ lo lanzó, pero no lo contiene. Ese es el espacio que necesitan los alperovichistas y hacia allí dirigirán los manotazos y las ofertas seductoras. Ya dijeron que Miranda no va más, y que el nuevo jefe es el gobernador. Pero, un líder sin ejército no es nada, por eso irán por la tropa justicialista.
En cambio, las filas peronistas del sector mirandista -el grupo que viene manejando los destinos del PJ en los últimos años-, están dispersas y con su jefe guardando silencio. La última vez que Miranda habló trató de "amigo" a Alperovich. El justicialismo se presenta fragmentado en sus bases y sin un jefe que se pronuncie sistemáticamente sobre temas puntuales de la acción de gobierno, hecho que marcaría tendencias. "Es un tiempista", justifican los mirandistas. Sólo se escuchan pocas voces, que salieron a decir lo suyo antes de los cien días del gobierno.
El gobierno quiere sumar a partir de lo institucional, y la oposición interna lo quiere debilitar a partir de lo político. En algún momento esos planos se cruzarán y estallará la verdadera lucha por el poder. Ya se vislumbra a partir de algunos hechos. Los nombres que saldrán a la lid tienen poder institucional, están en el mismo bando y se dicen amigos. Son políticos.
-¿Por qué más que Perón?
- Porque Perón era un político, un gran político. No se conmovía. Eva se conmovía y sufría por los pobres". (Reportaje de la revista "Noticias" a Jorge Antonio)"
Poco auténticos e inconmovibles. Así son los políticos -especialmente cuando están en el poder-, según se desprende de los dichos del famoso empresario peronista, más allá del peso histórico de los nombres involucrados. A la idea se puede agregar aquella de que entre políticos no hay amistades, sólo conveniencias. Así que si alguien con poder político e institucional habla de su "amigo", habrá que dejar un buen margen de duda sobre el verdadero alcance del concepto. ¿A qué viene esto? A que se adelantaron los idus de marzo. Es usual que, después de las plácidas vacaciones, los que tienen cuotas de poder empiecen a batallar por nuevos espacios. En Tucumán, los distanciamientos y las peleas políticas deshojaron mucho antes que se anunciara el otoño. En esas disputas, a veces subterráneas, quedan entrampadas las instituciones del Estado, las mismas que deciden la suerte de los ciudadanos. Así, sin quererlo, los de abajo sufren las consecuencias de entredichos a los que son completamente ajenos, pero cuyos efectos padecen.
El hecho es más notable porque hay diferencias con los tiempos de debate de temas nacionales. Por ejemplo, el titular de la Comisión de Acción Política del Partido Justicialista a nivel nacional, Eduardo Fellner (gobernador de Jujuy), dijo que la normalización partidaria se decidirá en marzo. Es decir que ese mes comenzará a resolverse la cuestión del liderazgo en el PJ, que tiene dos protagonistas: Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. En Tucumán, los alperovichistas de paladar negro ya ungieron al gobernador José Alperovich como el nuevo líder del justicialismo, y sepultaron al actual presidente del PJ, Julio Miranda, quien tiene mandato partidario hasta 2006.
Entusiasmados y subidos al avasallante andar del "Estilo Al", sostienen que el senador "ya fue". Están convencidos de que el viento de cambio en realidad es un huracán arrasador. Esto, a partir del poder institucional que tiene el mandatario y que muestra en cada acción de gobierno. En el PJ la situación cambia, ya que sólo maneja intrascendentes cargos de congresales nacionales.
Así, el alperovichismo, como un nuevo polo de poder local, tiene una gran base institucional para presionar y para arrimar a los que siempre buscan el calorcito oficialista. Sin embargo, carece de una base política, ya que el PJ lo lanzó, pero no lo contiene. Ese es el espacio que necesitan los alperovichistas y hacia allí dirigirán los manotazos y las ofertas seductoras. Ya dijeron que Miranda no va más, y que el nuevo jefe es el gobernador. Pero, un líder sin ejército no es nada, por eso irán por la tropa justicialista.
En cambio, las filas peronistas del sector mirandista -el grupo que viene manejando los destinos del PJ en los últimos años-, están dispersas y con su jefe guardando silencio. La última vez que Miranda habló trató de "amigo" a Alperovich. El justicialismo se presenta fragmentado en sus bases y sin un jefe que se pronuncie sistemáticamente sobre temas puntuales de la acción de gobierno, hecho que marcaría tendencias. "Es un tiempista", justifican los mirandistas. Sólo se escuchan pocas voces, que salieron a decir lo suyo antes de los cien días del gobierno.
El gobierno quiere sumar a partir de lo institucional, y la oposición interna lo quiere debilitar a partir de lo político. En algún momento esos planos se cruzarán y estallará la verdadera lucha por el poder. Ya se vislumbra a partir de algunos hechos. Los nombres que saldrán a la lid tienen poder institucional, están en el mismo bando y se dicen amigos. Son políticos.







