Y ellos se juntan

Mientras la Argentina les pague a los organismos, "todo está bien".

19 Enero 2004
Por Pablo Kandel

Nadie hubiera imaginado que el sector público norteamericano iba a ser tan solidario con su par argentino. Al presentarse el gobierno de EEUU oficialmente en el juicio que lleva el juez neoyorquino Thomas Griesa, oponiéndose a embargos de bienes y garantías que podrían afectar los pagos al FMI y al Banco Mundial, está demostrando que en eso de oponerse a las pretensiones de los acreedores privados simplemente por recobrar lo que es suyo, no le va en zaga a la rigidez de su contraparte argentina. No lo puede decir y tiene que mostrar una "fachada" de retos y admoniciones exigiendo que les den un trato más "cariñoso" a los bonistas que prestaron a la Argentina, y así lo hicieron tanto el presidente George W Bush como el titular del FMI Horst Köhler, en sus contactos con el presidente Néstor Kirchner, en Monterrey.
Pero, en la práctica lo que está operando es un frente común de solidaridad entre Estados, donde la parte norteamericana parece decir: "mientras la economía argentina ande bien, y les pague puntualmente a los organismos internacionales, todo está bien". El balance o lectura provisorias que puede ganarse de todo este episodio es ese, aun cuando queda la sombra de la duda respecto de lo que pueda ocurrir en marzo cuando hay que pagar U$S 3.000 millones al FMI y ya el Gobierno anticipó que no lo hará mediante reservas. Puede ser una presión al Fondo para que reanude préstamos al país dado que Kirchner logró un tanto a favor cuando se quejó respecto de que al agonizante gobierno de Fernando de la Rúa le prestó U$S 9.000 millones mientras que al actual, que hace las cosas de distinta manera, no le dio ni un centavo.
Eso, coronado con su propuesta de un plan Marshall para América Latina como el que EEUU le procuró a Europa al final de la II Guerra Mundial, es una manera de unificar el reclamo de un continente que parece una vez más postergado, frente al encandilamiento respecto de la nueva estrella económica internacional, China. Esta nación se convierte cada vez más en una aspiradora de inversiones por cientos de miles de millones de dólares que dejan muy poco margen para América Latina. Máxime, cuando el continente está cada vez más dividido, no sólo por cuestiones económicas sino también por cuestiones territoriales, como las pretensiones bolivianas de salida al mar reivindicando territorio chileno.
Pero por otro lado hay otra consideración, en el caso argentino: cómo un lenguaje que se dice de izquierda, y en gran parte lo es, como el de Kirchner y sus colaboradores, en la práctica resulta funcional al proyecto de restaurar un sistema capitalista viable en la Argentina donde no solamente las empresas nacionales, sino también las corporaciones multinacionales, sobre todo en los sectores industrial y comercial, están volviendo nuevamente a ganar mucho dinero.
A primera vista se constata que quien ganó más dinero en el país en 2003 fue el sector público, el Estado, ya que merced a una correcta captación de impuestos logró una recaudación récord a lo largo del año, no sólo la administración nacional sino también las provinciales y municipales, salvo escasas excepciones.
Hoy, muchos capitalistas están haciendo negocios y ganando dinero en la Argentina. Muchas de esas rentas no tienen equivalente en ingresos impositivos porque la legislación vigente no las abarca y el Estado ganó tantos recursos que no se preocupó de esos otros ingresos provenientes de la renta financiera que es, en última instancia, lo que define un sistema capitalista dinámico existente hoy en la Argentina. (DyN)

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