17 Enero 2004 Seguir en 
Mario Koltan está nervioso, y pone nerviosos al gobernador José Alperovich y a su entorno. Pero más nerviosos, más bien iracundos, están los afiliados al Subsidio de Salud, que Koltan dirige, porque el interventor los ataca por todos los costados: suspendió convenios; no paga muchas cirugías; cambió el sistema de recetas; no entrega subsidios; hizo un nuevo convenio de medicamentos y ahora hay menos remedios y son más caros. Puede ser que el nuevo sistema termine resultando beneficioso para el Estado porque se ahorrará plata pero, por el momento, para los afiliados, el ente no es Subsidio, ni obra social, y la salud está en riesgo, porque no pueden curarse, operarse ni comprar medicamentos.
El hombre fue elegido, aparentemente, por su conocimiento sobre el gerenciamiento de la salud. La intención era positiva, si se piensa que el sistema público es siempre un pozo sin fondo por el que se pierden los dineros públicos. Y el Subsidio de Salud, mal administrado e intervenido desde siempre, necesitaba una reorganización. Pero el antecedente de Koltan con una gerenciadora del Pami -que terminó con protestas de los afiliados, quienes pusieron las camas frente a la gerenciadora- fue decisivo para marcar con una cruz al interventor. De hecho, el médico Carlos Fernández, quien trabajó organizando el sistema de Salud para Alperovich durante la campaña, se abrió cuando se enteró de que Koltan iba al Subsidio. El escándalo comenzó antes de la gestión y fue asordinado. Pero preanunciaba la polémica.
Pocos flancos ha dado Alperovich para sus opositores, y generalmente los ha resuelto con astucia. Pero en el caso del Subsidio las cosas se oscurecen con el correr de los minutos y varias intenciones se derritieron apenas se convirtieron en rumores. El más gordo fue el de la supuesta tercerización del cobro de deudas y la concesión al Banco del Tucumán de créditos a beneficiarios para el pago de coseguros. El ministro de Economía, Jorge Jiménez, no quiso hablar del tema y fue cortante. Y el intento, si existió, fue abortado. Pero era un paso muy fuerte: hasta ahora, si un afiliado no podía pagar una operación carísima, el Subsidio lo sostenía en muchos casos y le descontaba no más de un 20% del sueldo hasta el fin de los tiempos... aunque no pagara todo. En cambio, tercerizar el coseguro implicaría que el afiliado hasta podía ser embargado. Nadie habló oficialmente del tema. Pero el rumor sigue dando vueltas.
Hasta entonces Koltan había salido indemne de los comentarios, que comenzaron apenas se apartó Carlos Fernández del equipo de Alperovich. El interventor empezó suspendiendo los subsidios y obligando a la gente a hacer interminables colas para conseguir remedios y recetas. Ante las quejas de la gente, la defensoría del pueblo recomendó volver atrás con el cambio de recetarios, y alguien aconsejó descomprimir el escándalo. Entonces Koltan prorrogó por unos días la vigencia de los viejos recetarios.
Mientras tanto, anunció que se eliminaba el plus médico, lo que no está comprobado porque, para saberlo, debería hacer controles sorpresa en los consultorios de los médicos, que tienen dominio sobre sus pacientes.
Y ahora siguió a la carga con el convenio por los medicamentos. Eligió el peor camino: hizo una contratación directa, en vez de una licitación, con lo que su imagen terminó de irse al piso, sobre todo después de que la oposición denunció que los afiliados tienen menos remedios y que son más caros.
¿Cuánto durará el conflicto generado por Koltan? ¿Cuánto durará Koltan? Sólo Alperovich lo sabe, que defiende a muerte a su interventor. Todo dependerá de lo que se pruebe, si lo que se quiere hacer es ordenar una obra social caotizada, o un negocio frío en el que no interesa beneficiar a los afiliados.
El hombre fue elegido, aparentemente, por su conocimiento sobre el gerenciamiento de la salud. La intención era positiva, si se piensa que el sistema público es siempre un pozo sin fondo por el que se pierden los dineros públicos. Y el Subsidio de Salud, mal administrado e intervenido desde siempre, necesitaba una reorganización. Pero el antecedente de Koltan con una gerenciadora del Pami -que terminó con protestas de los afiliados, quienes pusieron las camas frente a la gerenciadora- fue decisivo para marcar con una cruz al interventor. De hecho, el médico Carlos Fernández, quien trabajó organizando el sistema de Salud para Alperovich durante la campaña, se abrió cuando se enteró de que Koltan iba al Subsidio. El escándalo comenzó antes de la gestión y fue asordinado. Pero preanunciaba la polémica.
Pocos flancos ha dado Alperovich para sus opositores, y generalmente los ha resuelto con astucia. Pero en el caso del Subsidio las cosas se oscurecen con el correr de los minutos y varias intenciones se derritieron apenas se convirtieron en rumores. El más gordo fue el de la supuesta tercerización del cobro de deudas y la concesión al Banco del Tucumán de créditos a beneficiarios para el pago de coseguros. El ministro de Economía, Jorge Jiménez, no quiso hablar del tema y fue cortante. Y el intento, si existió, fue abortado. Pero era un paso muy fuerte: hasta ahora, si un afiliado no podía pagar una operación carísima, el Subsidio lo sostenía en muchos casos y le descontaba no más de un 20% del sueldo hasta el fin de los tiempos... aunque no pagara todo. En cambio, tercerizar el coseguro implicaría que el afiliado hasta podía ser embargado. Nadie habló oficialmente del tema. Pero el rumor sigue dando vueltas.
Hasta entonces Koltan había salido indemne de los comentarios, que comenzaron apenas se apartó Carlos Fernández del equipo de Alperovich. El interventor empezó suspendiendo los subsidios y obligando a la gente a hacer interminables colas para conseguir remedios y recetas. Ante las quejas de la gente, la defensoría del pueblo recomendó volver atrás con el cambio de recetarios, y alguien aconsejó descomprimir el escándalo. Entonces Koltan prorrogó por unos días la vigencia de los viejos recetarios.
Mientras tanto, anunció que se eliminaba el plus médico, lo que no está comprobado porque, para saberlo, debería hacer controles sorpresa en los consultorios de los médicos, que tienen dominio sobre sus pacientes.
Y ahora siguió a la carga con el convenio por los medicamentos. Eligió el peor camino: hizo una contratación directa, en vez de una licitación, con lo que su imagen terminó de irse al piso, sobre todo después de que la oposición denunció que los afiliados tienen menos remedios y que son más caros.
¿Cuánto durará el conflicto generado por Koltan? ¿Cuánto durará Koltan? Sólo Alperovich lo sabe, que defiende a muerte a su interventor. Todo dependerá de lo que se pruebe, si lo que se quiere hacer es ordenar una obra social caotizada, o un negocio frío en el que no interesa beneficiar a los afiliados.







