17 Enero 2004 Seguir en 
La Municipalidad de San Miguel de Tucumán ha dispuesto que, desde el primer día de febrero, la calle Congreso sea peatonal a la altura en la que se encuentra la Casa Histórica. La medida se toma en razón de lo estrechas que son las veredas y del intenso tránsito que circula por esa calle, que hacen que el histórico solar quede relegado. Sin duda, la medida beneficiará a los turistas y a los propios tucumanos que concurran a contemplar y a visitar la vieja residencia en la que se juró la Independencia de nuestra patria. Pero es preciso que la medida se tome dentro del marco de prudencia que siempre debe regir las decisiones que se adoptan en una ciudad con múltiples problemas de tránsito, como es San Miguel de Tucumán.
La creación de una nueva peatonal congestionará la circulación vehicular en las calles adyacentes y provocará inconvenientes en el desplazamiento de los ómnibus cuyo recorrido incluye el paso por esa cuadra. Estos detalles deben ser tenidos en cuenta antes de vedar el acceso de los vehículos, y ponderados en la magnitud que adquirirán dentro de poco menos de dos meses, cuando se reanuden las clases y el ritmo de la vida en el centro de la ciudad deje atrás el letargo de esta época de vacaciones y recupere la normalidad. Nadie duda de que una idea que contribuya a valorizar el monumento histórico más importante de nuestra ciudad debe ser saludada con beneplácito, pero no es menos cierto que esa medida no debe traer aparejados más problemas que los que pretende solucionar.
La Casa Histórica y su entorno han sufrido muchos cambios a lo largo de los años, desde que en la trascendental reunión de los representantes de las provincias se firmó la histórica declaración el 9 de julio de 1816. Muchos de ellos fueron acertados, mientras que otros, producto de decisiones tomadas sin la debida serenidad, no hicieron otra cosa que perjudicar -cuando no deteriorar- los restos del valioso conjunto histórico. En las últimas décadas, hubo varios proyectos para transformar el entorno de la vieja residencia, que dieron como resultado el paisaje que actualmente se puede observar en la cuadra. A fines de la década del 70 se aprobó un proyecto estructurado en base a dos elementos: los "espacios corredor", constituidos por las calles con las fachadas respectivas que rodean al conjunto, y los "espacios plaza", como grandes zonas abiertas de tipo claustral alrededor de la Casa Histórica. Ese proyecto no incluía recovas, porque partía del criterio de que históricamente no existieron porque las Leyes de Indias no las permitían sobre la calle Congreso. El proyecto fue ejecutado a medias y dejó el frente de la Casa Histórica como una construcción aislada en medio de dos espacios abiertos.
El 9 de julio de 2002 se firmó un convenio marco de asistencia mutua entre los Gobiernos nacional y provincial para construir obras en los terrenos colindantes con la Casa Histórica. El proyecto, en cuyo frente el rasgo dominante son las recovas, contempla la materialización de un Centro de recepción e información para los turistas, con una sala de convenciones con capacidad para 500 personas; un Museo de Sitio; un Mercado de Artesanías y locales comerciales de gastronomía tradicional y de todo tipo.
La Casa Histórica es el monumento histórico más importante de la ciudad. Como tal, merece el mayor respeto y, en consecuencia, las decisiones que afecten su estructura, su funcionamiento o su entorno deben ser tomadas sin dejar margen para la improvisación.
La creación de una nueva peatonal congestionará la circulación vehicular en las calles adyacentes y provocará inconvenientes en el desplazamiento de los ómnibus cuyo recorrido incluye el paso por esa cuadra. Estos detalles deben ser tenidos en cuenta antes de vedar el acceso de los vehículos, y ponderados en la magnitud que adquirirán dentro de poco menos de dos meses, cuando se reanuden las clases y el ritmo de la vida en el centro de la ciudad deje atrás el letargo de esta época de vacaciones y recupere la normalidad. Nadie duda de que una idea que contribuya a valorizar el monumento histórico más importante de nuestra ciudad debe ser saludada con beneplácito, pero no es menos cierto que esa medida no debe traer aparejados más problemas que los que pretende solucionar.
La Casa Histórica y su entorno han sufrido muchos cambios a lo largo de los años, desde que en la trascendental reunión de los representantes de las provincias se firmó la histórica declaración el 9 de julio de 1816. Muchos de ellos fueron acertados, mientras que otros, producto de decisiones tomadas sin la debida serenidad, no hicieron otra cosa que perjudicar -cuando no deteriorar- los restos del valioso conjunto histórico. En las últimas décadas, hubo varios proyectos para transformar el entorno de la vieja residencia, que dieron como resultado el paisaje que actualmente se puede observar en la cuadra. A fines de la década del 70 se aprobó un proyecto estructurado en base a dos elementos: los "espacios corredor", constituidos por las calles con las fachadas respectivas que rodean al conjunto, y los "espacios plaza", como grandes zonas abiertas de tipo claustral alrededor de la Casa Histórica. Ese proyecto no incluía recovas, porque partía del criterio de que históricamente no existieron porque las Leyes de Indias no las permitían sobre la calle Congreso. El proyecto fue ejecutado a medias y dejó el frente de la Casa Histórica como una construcción aislada en medio de dos espacios abiertos.
El 9 de julio de 2002 se firmó un convenio marco de asistencia mutua entre los Gobiernos nacional y provincial para construir obras en los terrenos colindantes con la Casa Histórica. El proyecto, en cuyo frente el rasgo dominante son las recovas, contempla la materialización de un Centro de recepción e información para los turistas, con una sala de convenciones con capacidad para 500 personas; un Museo de Sitio; un Mercado de Artesanías y locales comerciales de gastronomía tradicional y de todo tipo.
La Casa Histórica es el monumento histórico más importante de la ciudad. Como tal, merece el mayor respeto y, en consecuencia, las decisiones que afecten su estructura, su funcionamiento o su entorno deben ser tomadas sin dejar margen para la improvisación.







