15 Enero 2004 Seguir en 
Transitar por las calles de la mayoría de los barrios tucumanos se ha vuelto un verdadero desafío. No sólo por el mal estado de las arterias, sino por la ausencia de servicios. La calle Godoy Cruz, que nace a la altura de avenida Mate de Luna al 4.000, es un claro ejemplo de esto. Plagada de baches tan profundos que parecen cráteres, la arteria es un compendio de dolores en progresión aritmética. En la primera cuadra, lo que abundan son los baches. En las dos siguientes, el pavimento está en mejor estado, pero igualmente cuesta mucho transitar a causa de las piedras, ripio y residuos que se acumulan después de cada tormenta. La cuestión se agrava porque los montículos permanecen sin ser retirados, hasta que la tormenta siguiente agrega una nueva capa a las ya existentes. En las cuadras siguientes, ni siquiera hay pavimento, por lo que los vecinos deben poner en práctica sus reflejos para poder llegar íntegros a destino. Esta situación no es reciente. Por el contrario, data de varios años, por lo que va siendo tiempo de que las autoridades municipales tomen cartas en el asunto y liberen a los vecinos de semejante prueba de obstáculos.







