Alta tasa política

Kirchner regresó de Monterrey con un significativo aumento de su peso político.

15 Enero 2004
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- El presidente Kirchner regresó de Monterrey con un significativo aumento de peso político, después de haber expresado todo lo que deseaba, respetando como nunca las reglas de juego de las buenas relaciones internacionales. De la cumbre americana se pueden rescatar dos opiniones que avalan ese diagnóstico. La del presidente Bush, al afirmar que no le interesa la izquierda o la derecha sin ambas son democráticas, y la del canciller Bielsa, al señalar que ahora las cosas son más claras y sin intermediarios que han hecho mucho daño. Las dos expresiones se concilian a la perfección, pero no cabe duda que la segunda es un reto muy sagaz al doble discurso que se maneja en Buenos Aires, generalmente con la tolerancia del jefe del gobierno. El tránsito de Kirchner por Monterrey, minucia más, minucia menos, ha sido también un testimonio de la habilidad del canciller para que el Presidente renunciara a los rasgos más imprevisibles de su estilo. Para ello Bielsa debió asegurar un marco adecuado del diálogo con Bush, valiéndose de su frecuente y excelente relación con su colega Colin Powell. La extensión en media hora de la reunión prevista atrasó la agenda del norteamericano, mientras Kirchner consiguió que no hubiera diálogo a solas, como se esperaba.

Crecimiento y deuda
La declaración final de Monterrey hizo suya la afirmación de Kirchner, al señalar que el crecimiento económico sostenible es el factor más importante para enfrentar las obligaciones de la deuda pública. El concepto es muy bien acogido en el orden interno, pero desde el externo, cuando se trata del caso argentino, se observa con desconfianza esa condición, por la experiencia de sucesivos gobiernos causantes de desórdenes fiscales crecientes. Seguramente que la actual administración es una clara excepción, pero mientras el tiempo no dé certeza a ese crecimiento sostenible, la inversión en la Argentina exigirá costos elevados. El riesgo país es actualmente de 5200, mientras el de Brasil es 400 y el de Chile 250. Tanto el Presidente como el ministro de Economía tuvieron, por cierto, buen auditorio para sus críticas a los organismos financieros internacionales, así como la acogida necesaria para ratificar la propuesta sobre la quita de la deuda.
La histórica expresión "honrar la deuda" que presidió al default con la Baring Brothers hace un siglo, ha quedado así abandonada en el pasado como una antigualla, frente al insoportable peso social de la deuda interna. Para ello a Kirchner no tuvo reparos en apuntar con severidad al "ciclo histórico que culminó en la más colosal crisis moral, cultural, política, social y económica que nos arrastró hasta el abismo". Un ciclo en el que uno de los protagonistas fundamentales fue, precisamente, su propio partido. (De nuestra Sucursal)

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