Las autoridades de Nueva York ya aumentaron las medidas de seguridad en la ciudad debido a la próxima celebración anual conocida como la "Semana de la Flota Marítima", con la participación de 22 buques de la marina estadounidense y de unos 6.000 marineros y personal del Servicio de Guardacostas. Seis de los barcos que serán exhibidos estuvieron en la operación "Libertad Perdurable" en Afganistán, que dio inicio a la guerra contra el terrorismo liderada por EE.UU.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, dijo ayer que es inevitable que grupos terroristas obtengan armas de exterminio masivo. Ello aumentó las preocupaciones de los estadounidenses en medio de una fuerte polémica por presuntas fallas de la Casa Blanca en materia de Inteligencia. El lunes, el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Robert Mueller, advirtió que futuros ataques suicidas en EE.UU. eran inevitables. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, dejó en claro que estos avisos son en parte respuesta a las dudas que se generaron la semana pasada sobre cuánto sabía el gobierno de posibles atentados con anterioridad al 11 de setiembre.
Las últimas revelaciones sobre informes de Inteligencia -desestimados por la Casa Blanca- que preanunciaban los ataques suicidas con aviones, derivaron en un escándalo político.
A medida que la polémica sigue su curso, se suman funcionarios que justifican la serie de advertencias en informes de inteligencia -poco concretos pero de tono abiertamente alarmistas- sobre un incremento del intercambio de comunicaciones entre presuntos terroristas, algo similar a lo registrado en los días previos al 11 de setiembre. Pero los escépticos ven detrás de estas alarmas cálculos estratégicos destinados al frente interno preelectoral: la intención de limitar mediante la creación de un clima de pánico el perjuicio que le causó al presidente George W. Bush el hecho de haber desoído las advertencias de ataques suicidas en agosto de 2001. Ayer, un funcionario de alto rango argumentó que los llamados de alerta obran como un recordatorio al país de que no debe sentirse inmune frente al terrorismo.
Siete países siguen en la mira de Washington
Cuba, Irán, Irak, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria volvieron a ser el año pasado los Estados más activos en el patrocinio de actividades terroristas, según un informe del Departamento de Estado norteamericano. Además, identifica a Irán como el más activo patrocinador del terrorismo en 2001. La calificación anual implica sanciones económicas de parte de Estados Unidos. El documento afirma también que Libia y Sudán progresan para salir de sus status de "Estados paria" y, en consecuencia, escapar a las sanciones. Sudán ha fortalecido su cooperación antiterrorista con EE.UU. y Libia se orienta a reubicarse como un facilitador de la paz, dice.
Asimismo, destaca que Irán, Siria y Corea del Norte han hecho algunos progresos en ámbitos limitados para cooperar con la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo. En enero, el presidente George W. Bush describió a Irán, Irak y Corea del Norte como un "eje del mal" que apoya a los extremistas y trata de adquirir armas químicas, biológicas y nucleares, y sugirió que Washington podría actuar unilateralmente contra ellos si cree que representan una amenaza.
En el informe, Irak es criticado en particular por su negativa a condenar los atentados de setiembre. A principios de mayo, Washington acusó también a Cuba, Siria y Libia de buscar armas de destrucción masiva, en un discurso llamado "Más allá del eje del mal". Según el documento anual, Cuba ha vacilado sobre la guerra contra el terrorismo, aunque no objetó que se alojara a los prisioneros de Afganistán en la base de Guantánamo.
Clima hostil en Berlín por la visita de Bush
El presidente de EE.UU., George W. Bush, quien inició una gira de seis días por Alemania, Francia, Italia y Rusia, dijo antes de partir de Washington que todavía quedan muchas y duras acciones por cumplir en la guerra contra el terrorismo. Bush llegará hoy a Berlín, en medio de un denso clima. Ayer, unos 20.000 manifestantes marcharon pacíficamente por la capital en repudio por la llegada del mandatario estadounidense. Más de 10.000 policías fcuidarán la seguridad en la ciudad con motivo de la visita. Bush dijo antes de partir que las manifestaciones no le molestan, ya que son una señal de democracia, aunque expresó pesar por el hecho de que no podrá mezclarse con la gente en Berlín.
En Europa se han alzado muchas voces contra lo que se perciben como actos de unilateralismo de la potencia mundial indiscutida desde la desaparición de la Unión Soviética. Los europeos critican la retirada de Washington del Protocolo de Kyoto sobre el calentamiento global, el abandono del tratado que estableció la Corte Penal Internacional y las políticas en materia de lucha antiterrorista. A los aliados europeos también les preocupan los aranceles aplicados por EE.UU. a las importaciones de acero y su política proisraelí.(TELAM-AFP-DPA-Reuter)







