14 Enero 2004 Seguir en 
El verano llegó, y con él, inexorablemente llegaron las vacaciones. No sólo para los estudiantes y para una gran parte de la clase trabajadora, sino también para los encargados de velar por la seguridad y la limpieza de la ciudad. De hecho, a pesar de que el servicio se sigue cumpliendo, hay algunos barrios que están completamente olvidados. Tal es el caso del barrio O?Connor, en cuyos baldíos proliferan las malezas y todo tipo de alimañas. Recientemente, vecinos del lugar denunciaron la presencia de enormes ratones (llamados vulgarmente pericotes) que invaden las casas poniendo en peligro a sus habitantes. Es sabido que estos roedores son vectores de serias enfermedades, entre ellas la peste y la rabia. De allí la importancia de que las autoridades tomen cartas en el asunto e inicien la limpieza de los sectores públicos abandonados e intimen a los propietarios a hacer lo propio en sus baldíos. Además, los lugares en los que ha crecido la maleza se convierten en escondites estratégicos de delincuentes que acechan al barrio para robar las viviendas de los que salieron de vacaciones. La salud y el bienestar de los vecinos deberían ser una cuestión de Estado.







