Nueva York, internet y el horror, lo último de Thomas Pynchon - LA GACETA Tucumán

Nueva York, internet y el horror, lo último de Thomas Pynchon

La novela del estadounidense transcurre en el año de los atentados a las Torres Gemelas.

26 Abr 2015
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INTRIGANTE. Pynchon (en una de las pocas fotos que se conocen de él) no escribe novela histórica, pero inserta sus ficciones en contextos históricos. amsaw.org

Policial

Al límite

THOMAS PYNCHON

(Tusquets - Buenos Aires) 

Con qué maestría Thomas Pynchon desgrana una prosa posmoderna, psicodélica, casi violenta a fuerza de juegos de palabras, neologismos, alusiones, expresiones dialectales con las que el traductor, Vicente Campos, habrá luchado al verterlas al español (peninsular, claro, pero no importa). La protagonista, Maxine Tarnow, es el hilo conductor a través de casi 500 páginas: investigadora de delitos cibernéticos, madre de dos hijos, separada pero no mucho, nos sumerge en un New York en ese año, 2001, conmocionado aún por escándalos cibernéticos que en 2010 explotaron como burbujas (the dot.coms bubble). Pronto llegará el terrible atentado a las Torres Gemelas, agendado para septiembre y abordado luego con eficacia, sin golpes bajos.

Al límite puede considerarse una novela policial: hay muertes, hay misterio, hay investigación, todo en un ambiente incierto, con ocasionales claridades logradas por la tecnología, pero de pronto esa misma tecnología crea zonas de oscuridad y peligro. Sutilmente al principio y abiertamente después, Internet se muestra, irónicamente, como un obstáculo para la comunicación interpersonal, y también como un arma para delinquir. Devela verdades, pero ofrece mentiras colosales, como el programa DeepArcher, que brinda una realidad paralela en la que el usuario puede ser otra persona y elegir su “avatar”.

¿Es lo que vemos lo que parece ser, o es otra cosa? Y no hay metáfora capaz de plantear tal dilema mejor que el término “realidad virtual”, el oxímoron que nos lleva al corazón mismo de la informática.

La zona neoyorquina donde florece la actividad cibernética es Sylicon Alley (Callejón de Silicona), versión urbanizada de Sylicon Valley (Valle de Silicona), el enclave nerd en California. Y el villano alberga en su nombre otro oxímoron genial: Gabriel Ice. El Arcángel Gabriel, anunciador de Cristo, patrono de las comunicaciones, combinado con ice, hielo, lejos del mensaje de vida del texto evangélico. ¿O hablamos de vida congelada?

Contrapuntos

El lector se ve exigido por el gran despliegue de personajes y de peripecias, detalle que tiene su función semántica: ¿no es la informática un extraordinario despliegue de recursos? ¿No es la “inocencia” de todos esos recursos tan enorme que se adecua, obediente, a la moral del usuario? Es tan factible, entonces, usarlos para encontrar un amigo como para saquear cuentas bancarias y/o provocar un atentado terrorista.

El año en que transcurre la acción de la novela no es casual. Y el carácter cuasi-religioso de un mundo monetizado se grafica en la comparación de las Torres Gemelas con los Budas de Afganistán.

Pynchon no escribe novelas históricas, pero inserta sus ficciones en un contexto histórico totalmente reconocible. Entreteje además la trama argumental con los hechos reales, en una sintonía que exalta lo simbólico como soporte recíproco. La acción se inicia con la bella imagen de un peral callejero en flor y Maxine, camino a la escuela con sus hijos, los invita a que “no se lo pierdan”. Ya vendrá el verano a desnudar ambiciones, delitos, falsedades y otras indignidades de la jungla humana.

Al final habrá otro peral florecido prematuramente, pero cualquier esperanza se desdibuja ante el recuerdo del horror que explotó tiempo después de aquel primer florecimiento.

Pynchon ironiza sobre la fragilidad del recuerdo al ir mostrando, mientras se anudan y desanudan intrigas, las celebraciones que siguen al atentado: 31 de octubre, Halloween, festival de terrores de papel crêpe y cartulina; 1º de noviembre, Maratón de New York; cuarto jueves de noviembre, Acción de Gracias, con el gran desfile de Macy’s; y por fin Navidad, culminando la actividad de Santanet, el cibersitio donde Santa Claus recibe pedidos por e-mail.

Bien lo dice el escritor y crítico estadounidense Jonathan Letham: “Según Joyce, la historia es una pesadilla de la que tratamos de despertar, pero para Pynchon, si bien es también una pesadilla, es una pesadilla dentro de la cual debemos convertirnos en soñadores lúcidos”.

© LA GACETA

PERFIL

Thomas Pynchon es el escritor fantasma más célebre. Nació en Nueva York y tiene 78 años. Es gran candidato al Nobel, escritor ineludible de la literatura norteamericana, pero extraordinariamente elusivo para los medios y el público. Las únicas fotos que se conocen de él son de la década del 50. El arco iris de gravedad, su novela más destacada, fue rechazada en 1974 por el jurado del premio Pulitzer por considerarla obscena. Ese mismo año el libro ganó el National Book Award y Pynchon envió a un comediante a recibirlo. Vicio (2012), su penúltima novela, también fue publicada por Tusquets.

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