13 Enero 2004 Seguir en 
Hay alegría en el basural. Se arrodillan y beben los restos de cada botella de gaseosa o de vino, y preparan la "mesa" con los desperdicios de los que ya comieron en la ciudad. Son alrededor de 500 personas que trabajan durante el día y la noche, separando las sobras de comida y la basura que se vende; la que sirve para "edificar" sus casas y la que arderá para calentarlos en invierno.
Mañana se cumplirán exactamente ocho años de la publicación del párrafo anterior en LA GACETA. Describe ajustadamente lo que ocurre en el basural de Los Vázquez, y el hecho de que hayan pasado casi 3.000 días desde que se imprimió en las páginas de nuestro diario, y de que haya cambiado seis veces el nombre del titular de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán no alteran la situación en lo absoluto, ya que el relato se aplica sin variantes a la situación actual.
Ayer, el gobernador José Alperovich visitó la zona y prometió ocuparse de que en esta semana llegue ayuda para las personas que viven allí, afectadas por los problemas de funcionamiento del comedor comunitario que existe en el lugar.
El primer mandatario también se comprometió a dar una solución definitiva al problema de la existencia del basural en marzo, cuando se resuelva la continuidad de la concesión que actualmente tiene la empresa Transporte 9 de Julio para la recolección y la disposición final de los residuos de San Miguel de Tucumán. Esa decisión no puede sino incluir definitivamente uno de los aspectos más delicados del problema, que se centra en el descomunal impacto ambiental de la existencia de un basural al aire libre en el que no se realiza ningún tratamiento de los residuos, con lo que se vulneran, entre otras cosas, varias leyes en vigencia.
En abril de 2000, el Consejo Provincial de Economía Ambiental advertía respecto de los problemas que presentaba la existencia del basural de Los Vázquez, por su proximidad con poblaciones, con el río, con la autopista y con el Mercofrut. Ese informe revelaba que el predio carece de fosas, por lo que los desperdicios forman montículos, y que tampoco existen chimeneas de ventilación para los gases inflamables que se forman a partir de la descomposición de la basura. También señalaba que no se cumple con la exigencia de disponer una capa de tierra por cada capa de basura, ni con la de realizar estudios de permeabilidad del suelo que permitan determinar el nivel de contaminación que se produce en las napas.Todo indica que la vida útil del predio de Los Vázquez está agotada. Pero antes de cerrarlo, las autoridades correspondientes tendrán que asegurarse de que se cumpla con un plan posclausura, para que no se deje abandonado tamaño foco de contaminación. Y en el caso de destinar un nuevo terreno a la disposición final de los residuos, será indispensable garantizar la realización de todos los estudios necesarios para evitar impactos ambientales irreversibles. Como siempre, un elemento de invalorable ayuda será educar a la población en la conciencia de la importancia del reciclaje para minimizar los costosos procedimientos del tratamiento final de los residuos.
Si no se emprende decididamente este tipo de acciones, pasarán los años y con ellos los gobiernos, y la realidad volverá a golpear con la misma contundencia con que, a fines de 2002, proyectó a la zona de Los Vázquez a la consideración de la prensa nacional. Allí vivía Rodolfo Ruiz, muerto por desnutrición cuando tenía nueve meses.
Mañana se cumplirán exactamente ocho años de la publicación del párrafo anterior en LA GACETA. Describe ajustadamente lo que ocurre en el basural de Los Vázquez, y el hecho de que hayan pasado casi 3.000 días desde que se imprimió en las páginas de nuestro diario, y de que haya cambiado seis veces el nombre del titular de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán no alteran la situación en lo absoluto, ya que el relato se aplica sin variantes a la situación actual.
Ayer, el gobernador José Alperovich visitó la zona y prometió ocuparse de que en esta semana llegue ayuda para las personas que viven allí, afectadas por los problemas de funcionamiento del comedor comunitario que existe en el lugar.
El primer mandatario también se comprometió a dar una solución definitiva al problema de la existencia del basural en marzo, cuando se resuelva la continuidad de la concesión que actualmente tiene la empresa Transporte 9 de Julio para la recolección y la disposición final de los residuos de San Miguel de Tucumán. Esa decisión no puede sino incluir definitivamente uno de los aspectos más delicados del problema, que se centra en el descomunal impacto ambiental de la existencia de un basural al aire libre en el que no se realiza ningún tratamiento de los residuos, con lo que se vulneran, entre otras cosas, varias leyes en vigencia.
En abril de 2000, el Consejo Provincial de Economía Ambiental advertía respecto de los problemas que presentaba la existencia del basural de Los Vázquez, por su proximidad con poblaciones, con el río, con la autopista y con el Mercofrut. Ese informe revelaba que el predio carece de fosas, por lo que los desperdicios forman montículos, y que tampoco existen chimeneas de ventilación para los gases inflamables que se forman a partir de la descomposición de la basura. También señalaba que no se cumple con la exigencia de disponer una capa de tierra por cada capa de basura, ni con la de realizar estudios de permeabilidad del suelo que permitan determinar el nivel de contaminación que se produce en las napas.Todo indica que la vida útil del predio de Los Vázquez está agotada. Pero antes de cerrarlo, las autoridades correspondientes tendrán que asegurarse de que se cumpla con un plan posclausura, para que no se deje abandonado tamaño foco de contaminación. Y en el caso de destinar un nuevo terreno a la disposición final de los residuos, será indispensable garantizar la realización de todos los estudios necesarios para evitar impactos ambientales irreversibles. Como siempre, un elemento de invalorable ayuda será educar a la población en la conciencia de la importancia del reciclaje para minimizar los costosos procedimientos del tratamiento final de los residuos.
Si no se emprende decididamente este tipo de acciones, pasarán los años y con ellos los gobiernos, y la realidad volverá a golpear con la misma contundencia con que, a fines de 2002, proyectó a la zona de Los Vázquez a la consideración de la prensa nacional. Allí vivía Rodolfo Ruiz, muerto por desnutrición cuando tenía nueve meses.







