Mucho ruido, pocas nueces

Por Angel Anaya

13 Enero 2004
BUENOS AIRES.- El presidente Kirchner inició su gestión en la Cumbre las América con una capacidad de maniobra muy superior a la prevista aquí hasta poco antes de partir. Por lo pronto, comenzaron a conocerse las encuestas locales y en el conurbano sobre los efectos que produjeron las manifestaciones de Roger Noriega y las duras respuestas oficiales que elevaron los niveles de adhesión al jefe del gobierno a índices sin precedentes. Como en el judo, Kirchner aprovechó la fuerza del adversario a su favor, si bien para ello fue necesario súper dimensionar lo dicho por el subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Washington. Las grandes cosas menudas son las herramientas preferidas del Presidente, aunque por su dimensión política se esfumen al poco tiempo. Ese estilo tan fructífero hasta el momento deja sin espacio a la raleada oposición y acalla los rumores de la interna justicialista, mientras el record sobre turismo anestesia la realidad política nacional. Incluso los medios más exigentes con el gobierno han entrado en ese clima que sobredimensiona títulos y que Ortega y Gasset calificaba como primores de lo vulgar para referirse al gran periodista político que, además, fue Azorín.

Doble efecto
La actividad de Kirchner culmina hoy en su reunión con George W. Bush y nada indica que vaya a transcurrir con un saldo muy diferente del anterior encuentro con el jefe de la Casa Blanca. Es decir, de doble efecto, para que cada sector de opinión interna lo juzgue en su beneficio, al menos lo que trascienda de los minutos en que ambos permanecerán solos y con sendos intérpretes juramentados. Las relaciones con Estados Unidos no son, por cierto, lo que con interesados montajes de rivalidades presentan los formadores de imágenes de Kirchner para consumo interno y al servicio de las encuestas. Lo demuestra el rápido fin que la Casa Blanca puso a la demora del Fondo Monetario para la revisión del primer tramo del acuerdo contingente, dejando fuera de juego las presiones para que se rebaje la quita de la deuda con bonistas. Se ha sabido ahora que el embajador en Washington, José Octavio Bordón, había adelantado a Olivos la decisión de Bush para que Kirchner llegara a Monterrey aliviado de esa carga.

Otra deuda
La comisión que debe redactar el proyecto reformador del sistema de coparticipación federal de impuestos se reunión una sola vez desde su creación, hace dos meses, y debería tenerlo concluido para el análisis antes de que el Poder Ejecutivo lo eleve al Congreso para su debate y eventual sanción. Esta última fue prevista para marzo próximo en el acuerdo contingente con el Fondo Monetario, pero el calendario y el alejamiento de uno de sus integrantes, Jorge Sarghini, amén de la complejidad del asunto, permiten descartar el calendario convenido.La reforma de marras, dispuesta hace nueve años por la reforma constitucional, es otra deuda política con la Nación de justicialistas y aliancistas. (De nuestra Sucursal)

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