Así en la tierra como en el cielo, la imagen de Luis Reartez estará presente por los siglos de los siglos. El mítico “Correcaminos”, que falleció el martes tras luchar contra una granve enfermedad, tuvo su despedida con honores. Los hinchas no se olvidaron de una de las máximas estrellas de Atlético y fueron a despedirlo en masa a la sala velatoria ubicada en pasaje Padilla.
Fue un encuentro para recordar al ex goleador con alegría, para intentar seguir sus pasos. “Como él decía, el jugador de Atlético debe dormir con la camiseta puesta, para que la sienta”, recuerda Silvio Nava, amigo de Reartez, historiador y jefe de prensa del “decano”. “Fue una noticia que nos golpeó a todos los que somos hinchas de Atlético. Se nos fue un grande, una parte de la historia del club a la que nunca dejaremos de recordar”, agregó Nava, quien participó junto otros tantos fanáticos del “decano” en el cortejo fúnebre del “Correcaminos”, que contempló una parada en el estadio Monumental, donde sus restos recorrieron una vez más el verde césped del “José Fierro”, antes de recalar en el cementario de La Paz.
Fue la última vuelta olímpica de un verdadero campeón que hasta desechó ofertas de clubes de Buenos Aires por seguir su pasión por Atlético.
Reartez defendió durante 214 partidos la camiseta albiceleste, marcó 67 goles convirtiéndose así en el cuarto artillero más efectivo de la institución. Además ganó dos títulos de la Liga, un ascenso a la B Nacional y fue un verdugo constante para San Martín.
Al sepelio asistieron ex compañeros suyos, como también directivos del club.
Fue un encuentro para recordar al ex goleador con alegría, para intentar seguir sus pasos. “Como él decía, el jugador de Atlético debe dormir con la camiseta puesta, para que la sienta”, recuerda Silvio Nava, amigo de Reartez, historiador y jefe de prensa del “decano”. “Fue una noticia que nos golpeó a todos los que somos hinchas de Atlético. Se nos fue un grande, una parte de la historia del club a la que nunca dejaremos de recordar”, agregó Nava, quien participó junto otros tantos fanáticos del “decano” en el cortejo fúnebre del “Correcaminos”, que contempló una parada en el estadio Monumental, donde sus restos recorrieron una vez más el verde césped del “José Fierro”, antes de recalar en el cementario de La Paz.
Fue la última vuelta olímpica de un verdadero campeón que hasta desechó ofertas de clubes de Buenos Aires por seguir su pasión por Atlético.
Reartez defendió durante 214 partidos la camiseta albiceleste, marcó 67 goles convirtiéndose así en el cuarto artillero más efectivo de la institución. Además ganó dos títulos de la Liga, un ascenso a la B Nacional y fue un verdugo constante para San Martín.
Al sepelio asistieron ex compañeros suyos, como también directivos del club.







