CARTAS

09 Enero 2004
CORSOS DE CARNAVAL

Ante la proximidad del carnaval, sugiero a las autoridades que recuperen la tradición de los corsos. Los jóvenes de hoy no conocieron su magnificencia, ni sus saludables efectos en la salud espiritual de la sociedad. Los corsos traían aparejado el júbilo, las serpentinas, el papel picado, los pomos con agua perfumada, las guirnaldas de luces de colores que cruzaban las calles al paso de las carrozas, las comparsas y las multitudes riendo y bailando al compás de pitos y matracas. No les neguemos a nuestros hijos, ni a nuestros nietos la alegría y el romanticismo que despiertan los corsos de carnaval que nos legaron nuestros mayores, como patrimonio que debíamos cuidar y transmitir. Ellos, al igual que nosotros, también lo merecen.

Carlos P. Bonanni
Moreno 254
S. M. de Tucumán

TALENTO

"Cuando sólo cuenta el deseo de superarse, sin mirar atrás", rezaba el título de una nota realizada a dos jóvenes discapacitados que egresaron del polimodal con buenas notas. El mismo título usaría ya, para felicitar y alentar a los jóvenes del Instituto Belgrano, que el 29 de diciembre pasado presentaron su obra, "Los chicos de la calle", en el teatro San Martín. También felicito a quienes dirigen estas instituciones, quienes deben sortear todo tipo de dificultades. Pero lo mejor que me dejó 2003 fue conocer a Walter Posadas, un joven encantador, con una historia más que estremecedora y con muchos motivos para revelarse contra la vida misma y la sociedad en su conjunto, pero que puso garra y fuerzas para seguir adelante y ser un ejemplo para miles de jóvenes que, aun teniendo la adecuada contención en sus familias, no saben aprovechar el talento que llevan dentro.

Ana Lía Salas
Block 12-Dpto. 8
Bº AGET-Tucumán

¡PAZ, PAZ!

La noche del 24 de diciembre, noche de paz, llegué a mi domicilio con la intención de compartir con mi familia este acontecimiento. Pero esto quedó solo en intención, ya que frente a mi casa, en dos viviendas, ubicadas hacia mis diagonales izquierda y derecha, habían colocado dos poderosos equipos musicales a todo volumen, de diferentes ritmos y con sus parlantes apuntado hacia la calle (es decir, hacia mí). Este bullicio empezó aproximadamente a las 20, del día 24, hasta la misma hora del día siguiente. El día 31 de diciembre fue el mismo cantar. De más está decir que fue tremendamente imposible disfrutar de nada porque ni siquiera podíamos hablar. Ni qué decir de dormir o descansar, aun cuando al otro día, en mi caso, tenía que trabajar temprano. Vivo en el barrio El Salvador, lugar en donde este accionar es común y se repite siempre, aun en días de semana y a la hora en la que al dueño de estos monumentales equipos se le ocurre hacer gala de su potencia y magnitud de sonido, escudado, seguramente, en la inexistencia de controles de límites de parte de la autoridad competente. Los reclamos de los vecinos pueden llegar a tornarse hasta peligrosos, ya que estos despliegues suelen acompañarse de abundante alcohol. De hecho, nuestros reclamos sólo reciben burlas o aumento del volumen de la música. No pretendo ser aguafiestas, ni mucho menos. Sólo deseo que las autoridades competentes se interioricen del tema y nos defiendan ante tamaño avasallamiento, que nos hace tanto daño y del que nos es imposible defendernos por nuestros propios medios.

Rosario A. Rodríguez
Manz. 6 - L. 17
Bº El Salvador-Tucumán

PREOCUPACION

En mi carácter de subdirector de Transporte de la Provincia y en respuesta a la preocupación que manifiestan los ex ferroviarios en esta sección, con fecha 07/01/2004; paso a informar que el único contacto que se tuvo con las personas antes mencionadas, de carácter personal como funcionario, fue por problemas referidos exclusivamente a cuestiones laborales, cuyos antecedentes no obran en esta repartición. Por eso mismo se les solicitó que iniciaran los expedientes administrativos respectivos para la atención de su reclamo y a fin de otorgarle carácter formal al pedido. La mencionada presentación no se efectuó hasta el momento. Asimismo, esta Dirección informa que se pone a disposición de cualquier interesado la documentación relacionada con inquietudes o reclamos.

Roberto Pablo J. Viaña
Subdirector de Transporte
S. M. de Tucumán

MUSEO

En LA GACETA del 17/12/03 se hacía referencia al Museo Sacro, de Congreso 53, de nuestra ciudad. Además de esta valiosa descripción, considero importante dar a conocer el aporte de la Dirección Nacional de Arquitectura a través de su Distrito Noroeste con base en Tucumán, cuya sede se encontraba justamente donde hoy está funcionando el museo. Esta repartición -a la que pertenecí hasta mi jubilación- se encargaba de la refacción y conservación de la iglesia Catedral en su condición de Monumento Nacional y tomó a su cargo el acondicionamiento de un amplio salón en el lateral derecho del templo, sobre calle 24 de Setiembre, para el funcionamiento exclusivo del Museo. La Dirección cumplió y entregó el trabajo completamente terminado para su utilización, en manos de las autoridades correspondientes. Entre esas autoridades se encontraba monseñor Segundo Soria, párroco de la iglesia Catedral, y Susana Rougés, inspiradora del Museo. La obra fue bien recibida, ya que facilitaba el ordenamiento y la clasificación de todas las reliquias, a la vez que aceleraba la inauguración del Museo de Arte, que se concretó el 8 de diciembre de 1968, bajo la dirección de Susana Rougés. De esta manera nació lo que hoy es el Museo de Arte Sacro.

César Augusto Roldán
Santiago 135
S. M. de Tucumán

CLASE CARECIENTE

Hablar de la clase media como una franja de seres humanos que no son pobres ni ricos es deplorable, por cuanto se crean compartimientos estancos limitados por el estándar socio-económico. La ubicación depende de un nivel de vida o de consumo, que para nada atiende los valores humanos, no reconoce la virtud ni el vicio, y cosifica a la persona. Lamentablemente, el concepto de clase es cada día más utilizado, por lo que cabe redefinirlo. Es el escalafón social integrado por un grupo humano que teme desplomarse en cualquier momento hacia la clase careciente o baja, al tiempo que ansía ingresar a la élite o clase alta, cueste lo que cueste, poniendo en ello todo su esfuerzo de vida. Obviamente, mejor que interesarle a la gente en pertenecer a la clase de la excelencia, debería preocuparse por ser buenas personas, en cualquiera de los estamentos sociales que los que tienen el poder pretendan colocarla.

Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S. M. de Tucumán

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