07 Enero 2004 Seguir en 
La basura (del latín "versura", que viene de "verrere", barrer) está considerada como una de las siete plagas de la civilización moderna. Demuestra su importancia un dato muy impactante: las dos únicas construcciones humanas que se divisan a simple vista desde un vehículo espacial en órbita son la Gran Muralla China y el gran basural de Nueva York. Por eso, aún no se explica por qué las autoridades municipales no toman en serio el problema de los vertederos de basura en los barrios periféricos de la ciudad. Tal es el caso de lo que sucede en el llamado Campo Norte. En la calle Viamonte, llegando a intersección con Italia, la basura ha encontrado terreno fértil. No sólo por la acción de los mismos vecinos, que descargan parte de sus desechos, sino por la ausencia total de recolección. Esto ha provocado que el gran baldío, lejos de mejorar su aspecto, se haya convertido en un gran basural. Cientos de bolsas malolientes dejan al descubierto su contenido, mientras grandes matorrales esconden todo tipo de alimañas. Esta situación se agrava con la ausencia de luz, sobre todo en Viamonte y Chile. Sería bueno que las autoridades comiencen a esbozar alguna solución.







