06 Enero 2004 Seguir en 
Meses atrás, desde esta misma columna, se destacó el total estado de abandono en que se encontraba la plaza San Martín de la ciudad de Tafí Viejo. Allí reinaba no sólo la oscuridad, sino también la vagancia juvenil y hasta el alcoholismo. Hoy, esa misma plaza exhibe, orgullosa, una nueva cara. Las autoridades municipales no sólo cortaron el césped, arreglaron los juegos y pintaron los cordones sino que, además, renovaron toda la iluminación del predio. Ahora, la plaza recuperó parte de su viejo esplendor. Parte, porque aún sigue siendo el lugar elegido por bandas juveniles que se instalan, a veces en plena siesta, a beber alcohol y a molestar a los padres que llevan a sus hijos a los juegos. Son, en su mayoría, adolescentes sin actividades ciertas, que se dedican al vagabundeo y se entregan a los excesos del alcohol y la violencia, sin que exista ningún control por parte de las autoridades municipales y policiales. Si bien la responsabilidad primera la tienen los padres, los funcionarios de la comuna tienen la responsabilidad de velar por la tranquilidad del conjunto de la sociedad taficeña. Para eso fueron elegidos.







