21 Mayo 2002 Seguir en 
MIAMI.- El presidente George W. Bush dijo que bloqueará cualquier intento de aliviar el embargo económico estadounidense a Cuba, o de reducir las sanciones que involucren dinero de los contribuyentes, a menos que el gobierno de Fidel Castro adopte reformas políticas y económicas. "Quiero que sepan que no permitiré que el dinero de nuestros contribuyentes vaya a enriquecer el régimen de un tirano como Castro. Y estoy dispuesto a usar mi poder de veto para evitarlo", dijo Bush en un discurso en conmemoración del centenario de la instauración de la República de Cuba.
Horas antes, en la Casa Blanca, el mandatario había condicionado un posible fin del embargo de cuatro décadas contra la isla a la celebración de elecciones libres y justas, y a reformas de mercado por parte del régimen castrista. En Miami, Bush se refería específicamente a un proyecto de ley que permitiría financiamiento estadounidense a Cuba para comprar productos agrícolas en la isla. Bush también bloquearía cualquier acción que busque derogar una ley que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses viajar a la isla caribeña.
Intención electoralista
Bush habló ante una entusiasta multitud de exiliados cubanos, cuyos votos en las elecciones presidenciales de 2000 le dieron el triunfo en el Estado de Florida, que resultó decisivo en los disputados comicios. La visita a Miami seguramente ayudará también a la campaña de reelección de su hermano, el gobernador de Florida Jeb Bush, contra su rival demócrata Janet Reno.
Según senadores demócratas, el presidente desaprovechó una oportunidad para cambiar una política que no funciona. Cuarenta años de embargo no lograron ninguno de los efectos buscados, denunciaron, e insistieron en que el ex presidente demócrata Jimmy Carter obtuvo mejores resultados con seis días de visita a Cuba que años de bloqueos y acusaciones contra La Habana por parte de Washington. Carter aseguró que Cuba no representa un peligro nuclear y exhortó a Estados Unidos a poner fin al embargo. (TELAM-SNI/AFP)
Horas antes, en la Casa Blanca, el mandatario había condicionado un posible fin del embargo de cuatro décadas contra la isla a la celebración de elecciones libres y justas, y a reformas de mercado por parte del régimen castrista. En Miami, Bush se refería específicamente a un proyecto de ley que permitiría financiamiento estadounidense a Cuba para comprar productos agrícolas en la isla. Bush también bloquearía cualquier acción que busque derogar una ley que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses viajar a la isla caribeña.
Intención electoralista
Bush habló ante una entusiasta multitud de exiliados cubanos, cuyos votos en las elecciones presidenciales de 2000 le dieron el triunfo en el Estado de Florida, que resultó decisivo en los disputados comicios. La visita a Miami seguramente ayudará también a la campaña de reelección de su hermano, el gobernador de Florida Jeb Bush, contra su rival demócrata Janet Reno.
Según senadores demócratas, el presidente desaprovechó una oportunidad para cambiar una política que no funciona. Cuarenta años de embargo no lograron ninguno de los efectos buscados, denunciaron, e insistieron en que el ex presidente demócrata Jimmy Carter obtuvo mejores resultados con seis días de visita a Cuba que años de bloqueos y acusaciones contra La Habana por parte de Washington. Carter aseguró que Cuba no representa un peligro nuclear y exhortó a Estados Unidos a poner fin al embargo. (TELAM-SNI/AFP)







