El tiempo de las postas

Renuevo de caballada y reposo del viajero.

POSTA DE YATASTO. El histórico edificio del siglo XVIII, hoy monumento nacional, integraba la antigua hacienda del coronel Vicente Toledo Pimentel. Era la principal posta entre Tucumán y Salta. la gaceta / archivo POSTA DE YATASTO. El histórico edificio del siglo XVIII, hoy monumento nacional, integraba la antigua hacienda del coronel Vicente Toledo Pimentel. Era la principal posta entre Tucumán y Salta. la gaceta / archivo
Las postas, como se sabe, eran el punto de relevo de la caballada de las diligencias o mensajerías, hasta fines del siglo XIX. Allí se suministraba comida y descanso a los viajeros. De acuerdo al Reglamento de Postas, cada una de ellas debía tener un mínimo de 50 caballos “buenos y sanos, sin malas costumbres”. Para distinguirlos, se los marcaba con una “P” y se los consideraba propiedad del Estado.

Debía existir, “un cuarto para comodidad del viajero y de los correos, de 9 a 10 varas de largo por 5 y media vara de ancho, de quincho o adobe, revocado con mezcla de bosta, con corredor al frente, ventana y puerta con cerradura, blanqueado y con mesa y sillas”.

El alojamiento debía ser gratuito. Lo que se cobraba era el alimento para los viajeros, que debía fijarse a “precios módicos”. Los encargados –denominados “maestros de posta”- debían cuidar “la conservación y el aseo del cuarto, el no desfigurar las paredes y desasearlas con poner sus nombres y algunas expresiones indecentes, pues uno y otro es impropio de la buena educación y religión”.

Uno de los trabajos del historiador Walter B. L. Bose enumera las postas en territorio tucumano a fines del siglo XVIII. Saliendo de Santiago, estaba la posta de Las Palmas. Luego venía la de Talacocha (que antes estuvo en Mancopa). El río Salí se atravesaba en balsas de cuero. De San Miguel de Tucumán hacia el norte, la primera posta era la de Tapia. Funcionó por breve tiempo una en Ticucho. La siguiente era la de Vipos, que se conocía como “De Alurralde”. Siete leguas después de Vipos, estaba la posta de Los Hornillos. La última en territorio tucumano, estaba en Pozo del Pescado, Trancas.

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios