Carlota Helguera, el placer de jugar y competir

A los 73 años, la tenimesista es N° 1 en el ranking nacional femenino Maxi 60.

 la gaceta / foto de héctor peralta la gaceta / foto de héctor peralta
11 Enero 2015
En el códice de las convenciones sociales modernas, ser jubilado ya casi equivale a no salir en la foto. Se supone que el mundo está hecho para las nuevas generaciones, y que a los 73 años hay más para añorar que para aprender. Se supone, pero Carlota Helguera no está de acuerdo. Aunque se sabe mayor, se siente joven, y por eso se rebela contra el papel que asumen muchas de las mujeres de su edad. Antes que quedarse todo el día en casa, prefiere irse a transpirar un poco en el Complejo Avellaneda jugando al tenis de mesa, deporte que la ha llevado a competir por todo el país y en el que es la número 1 del ranking nacional femenino en la categoría Maxi 60 y número 2 en la Maxi 50 (compite en ambas).

“El deporte siempre me mantuvo joven. Lo practiqué toda mi vida”, comparte su receta la ex profesora de Educación Física, y presume de su buena salud y de no cuidarse en las comidas. De hecho, se declara fanática del pan, tan demonizado por los nutricionistas. “No hay nada como un buen sánguche con pan francés”, sostiene, entre risas.

Cuando dive que practicó deporte toda su vida no es una exageración: comenzó con la natación a los seis años. “Llegué a ser campeona tucumana. Cuando tenía nueve también empecé a jugar vóley en el club Legión y al poco tiempo le agregué el tenis de mesa. Yo siempre fui así, muy activa. Hoy vivo sola y todas las cosas de la casa las hago yo. Si hay que pintar, pinto. Si hay que arreglar, arreglo. Y siempre estoy buscando cosas para hacer. Si hasta hace un tiempo me metí hacer un curso de cheff. No tengo cómo aburrirme”, subraya Carlota.

Volver a empezar

Aunque su primer contacto con la paleta y la pelotita fue hace más de 60 años gracias a su hermano Alberto, que también jugaba, Carlota no es precisamente una veterana en la práctica de la disciplina. “Pasa que yo dejé cuando empecé con el profesorado de Educación Física, en el 62, y retomé hace pocos años, cuando fui a los Juegos Evita para participar en el newcom (una suerte de vóley, pero adaptado para adultos mayores). Ahí vi que estaba el tenis de mesa y me invitaron a sumarse. Empecé de vuelta y la verdad que me va muy bien”, dice Carlota, respaldada por los 22 trofeos que ganó desde su regreso. El último fue en los Evita 2014, en los que logró el primer puesto en la categoría Adultos Mayores Mixto junto a Luis Ousset, con quien practica en el Complejo Avellaneda. El año pasado, por mencionar algunos lugares, compitió en San Luis, Corrientes, Chaco y ganó en el Gran Prix de Tucumán.

Siempre para adelante

“Yo voy a todos los campeonatos que puedo. Y me cuesta, ¿eh? No es gratis”, aclara Carlota, que no se arrepiente de nada salvo de no haberse radicado en Buenos Aires para dedicarse profesionalmente al tenis de mesa. “Allá te enseñan muchísimo. Hay chicos del interior que han progresado un montón porque se instalan en el Cenard. Y hay jugadores que viven de este deporte. Por ejemplo, Alfredo Meyer (jugador de River, de 75 años) o también Matías Alto, que es de Mendoza y hace poco estuvo en Tucumán dando una capacitación en el Centro de Alto Rendimiento que hay en Atlético”, menciona.

“Nosotros, los veteranos que vamos a practicar en el Complejo Avellaneda, no podemos ir al Centro de Alto Rendimiento por la edad que tenemos. No estoy de acuerdo. Me parece que nosotros también podemos seguir aprendiendo. Aunque sea una vez a la semana deberíamos poder ir. O que se ponga a alguien que nos prepare. Nosotros nos entrenamos practicando entre nosotros. Yo quisiera que nos tengan más en cuenta”, pide genuinamente Carlota, sin ánimo de entrar en conflicto con nadie.

Mientras tanto, sigue dedicándole varias horas por semana a un deporte que, a diferencia de lo que el resto del mundo cree, es mucho más que pegarle a una pelotita.

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios