Un deporte extremo en busca de regulación - LA GACETA Tucumán

Un deporte extremo en busca de regulación

Un joven de 27 años descendía en su patineta por la ruta de los Valles y chocó de frente contra un camión. Buscan que se regule la actividad

31 Dic 2014
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ADRENALINA. En agosto comenzó a circular en las redes un video de longboardistas descendiendo por la 307. CAPTURA DE VIDEO

Una tabla larga sobre cuatro ruedas. Un cuerpo en equilibrio. Viento. Olor a naturaleza. Olor a peligro. Una ruta en bajada que promete adrenalina, superar los propios límites, olvidarse de las barreras. Las ruedas comienzan a girar y el velocímetro también: 40, 50, 60 kilómetros por hora a bordo de una carrocería de carne, hueso y mente. Olor a naturaleza. Olor a peligro, como en cualquier deporte extremo.

La comunidad longboardista tucumana quedó aturdida ante un doloroso hecho que golpeó el lunes a este pujante deporte que rápidamente suma adeptos en Tucumán. Eric Isaac Santillán, un joven de 27 años de Aguilares, perdió la vida luego de chocar con un camión en la ruta 307, camino a los Valles. Entre el dolor y los mensajes de apoyo a la familia, los aficionados al deporte reconocen la imprudencia de patinar en una ruta tan transitada durante esta época del año.

Según informaron fuentes policiales, Eric chocó de frente contra un camión Volvo que subía hacia Tafí del Valle, en el kilómetro 47, en una curva en la zona de El Durazno. El vehículo era conducido por Ramón Orlando Aybar, de 45 años, quien trasportaba carne hacia la villa turística. La víctima fatal, que fue a practicar longboard con un grupo de amigos, habría muerto en el acto debido a la gravedad de las heridas. Guido Salas, jefe de la Unidad Regional Oeste, señaló que muchos jóvenes practican ese deporte en esa zona de la ruta y que ya se les había advertido acerca de los riesgos de esta actividad.

En crecimiento
El longboard es un deporte en el que se unsa una patineta larga para descender por caminos pavimentados y en pendiente. En Tucumán comenzó a dar sus pasos más visibles hace unos cinco años, y desde ese momento ha ido creciendo exponencialmente su convocatoria. Uno de los circuitos más utilizados es la ruta que lleva a la Escuela de Agricultura de la UNT y a la Residencia Universitaria, en Yerba Buena, donde las tablas conviven con los rollers y las bicicletas. La actividad no está regulada en nuestra provincia, y no existen circuitos habilitados para su práctica.

“Es muy impactante lo que ha pasado, y esperamos que al menos sirva para construir algo positivo: regular la actividad, que las autoridades se comprometan y busquemos soluciones para que podamos practicar el deporte”, le dijo a LA GACETA Benjamín Gianfrancisco, uno de los pioneros de la tabla larga en nuestra provincia.

“La disciplina ha tenido un crecimiento muy veloz, es una ola que se hizo muy grande en muy poco tiempo entonces no se puede controlar. Nosotros hemos presentado proyectos para regular la práctica: por ejemplo, pedíamos que se corte el camino a Horco Molle tres veces por semana, durante dos horas, a la siesta, pero no hemos tenido cabida. La falta de regulación provoca que los chicos se vayan a cualquier lado, a pistas que nosotros les llamamos clandestinas, y que practiquen el deporte por su cuenta sin una guía que los oriente”, dijo Benjamín.

El joven, que también utilizó la ruta 307 para descender en su tabla, reconoce que no es un camino apto. “Es quizás mejor pista que tenemos, muy atractiva y más ahora que está arreglada. Pero no es apta para el longboard por el tráfico que lleva. Mucho menos en esta época del año. Uno puede estar muy entrenado y saber qué es lo que hace, pero si te caés y viene un vehículo de frente...”, reflexionó.

Aldo Carona, también aficionado al longboard y piloto de parapente, advierte que se trata de por sí se trata de un deporte de altísimo riesgo. “Por eso, es necesario hacerlo con responsabilidad y no incrementar riesgos innecesarios, como salir a una ruta abierta y con tanto tránsito como la 307. Es muy feo que pasen cosas así, pero hay que reconocer cuando se trata de una imprudencia”, remarcó.

El lunes a la noche, varios longboardistas estuvieron reunidos para planificar qué hacer ante esta situación. El escenario más temido es que se prohíba la práctica, como ocurrió en Córdoba y en San Luis. “Queremos que se tome conciencia y que busquemos alternativas para que sea un deporte más seguro”, finalizó Gianfrancisco.

De 65 a 90 KM/h
Dos longboardistas explican cómo se protegen de los impactos a gran velocidad

“Por supuesto que es una ruta hermosa, muy rápida, pero es muy imprudente largarse por la 307 en esta época con la ruta abierta, con la cantidad de tránsito que hay”, admitió Aldo Carona, un tucumano que practica longboard y parapente. Según él, la mayoría de los tucumanos que practican este deporte han tomado conciencia de los peligros y toman los recaudos necesarios. El único “paragolpes” en el longboard es el propio cuerpo, entonces es fundamental protegerlo con equipos adecuados. “En Horco Molle se pueden alcanzar velocidades de hasta 65 km/h y en Tafí, hasta 90 km/h. Como normas básicas, hay que usar un casco integral con mandíbula de carbono (los de moto no sirven), una tabla en perfectas condiciones, traje de cuero, rodilleras, coderas, guantes y unas buenas zapatillas. Y además, hay que estar muy lúcido, conciente del peligro y preparado física y mentalmente para mandarse al camino”, aconseja Benjamín Gianfrancisco.

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