Rodríguez Budes: “Vamos a ascender”

El defensor está confiado para la resolución del torneo.

¿SERÁ TITULAR? Rodríguez Budes formó parte del 11que probó Azconzábal hace una semana pero Sbuttoni ocupó su lugar el viernes pasado. Da la sensación de que el “Gringo” acompañará a Bianchi en la zaga. la gaceta / foto de analía jaramillo ¿SERÁ TITULAR? Rodríguez Budes formó parte del 11que probó Azconzábal hace una semana pero Sbuttoni ocupó su lugar el viernes pasado. Da la sensación de que el “Gringo” acompañará a Bianchi en la zaga. la gaceta / foto de analía jaramillo
07 Diciembre 2014
Sergio Rodríguez Budes ya se subió a su auto para volver a casa. Antes de encenderlo, ve la seña, baja la ventanilla, escucha el pedido y no tiene problemas en sacarse el cinturón de seguridad y bajar para hablar un poco. El defensor dice no saber si será titular o no, mañana frente a Santamarina. Lo más probable es que en el fondo sí lo sepa, pero tampoco parece desesperado por la decisión de Juan Manuel Azconzábal. Tampoco muy emocionado por una supuesta confirmación o decepcionado por ir al banco. En definitiva, tiene claro y por seguro, lo más importante: “esta semana vamos a ascender. Eso es lo más lindo de todo”, aseguró el defensor.

Quizás es el único jugador del plantel en estas condiciones: confiado y relajado. Y así se lo ve un sábado al mediodía, con 35 grados a la sombra y a horas del partido más importante de Atlético en los últimos cinco años de su historia. Como si el hambre no llamara, como si el calor no agobiara y como si las obligaciones no apremiaran.

“Hay cosas que te marcan más allá del fútbol y que son más importantes. Con el tiempo te vas dando cuenta. Ojo, yo me tomo mi profesión muy en serio y quiero ganar siempre pero sé que existen otras prioridades”, dice Rodríguez Budes cuya postura empieza a entenderse hurgando en su pasado.

Nacido en Montevideo, Uruguay hace 29 años y surgido en Danubio, el defensor cruzó el Río de La Plata en 2009 para jugar en Quilmes y Rosario Central. En 2011, llegaría a sus manos la oferta que define de cuerpo entero al morocho, pelado de cejas prominentes que está parado junto a su coche en Ojo de Agua: jugar en los Emiratos Árabes Unidos.

Sin dudas no sería el primero ni el último en hacerlo. El mismísimo Diego Maradona dirigió en el Al Wasl de ese país durante el mismo período que jugó Rodríguez Budes. José Sand también llevó allí sus goles. Baniyas SC, el club que lo contrató, supo tener en sus filas a David Trezeguet.

Aún con esas experiencias, fue complicado para el hoy “decano”. Dejó en Argentina a Débora González, su pareja, y a Felicitas en su panza (hoy tiene tres años) y se fue Abu Dhabi, dentro de un país en el que siempre estuvo solo.

“El único apoyo que tenía allá era el entrenador. Tuvo que convertirse en mi amigo”, recuerda. En ese momento se trataba del brasileño Jorvan Vieira. de extensísima carrera e incluso una experiencia internacional como asistente en el Mundial de México ‘86.

A duras penas, había logrado adaptarse en los primeros meses. Incluso al Ramadán, que durante 30 días lo obligó a alinearse a un cronograma con actividades programadas sólo después de que el sol caía.

Pero nada estaba destinado a ser fácil. Nada. Una vez instalado y con rodaje en el equipo, el jeque Saif bin Zayed Al Nahyan, presidente de la institución, regresó a la ciudad y decidió que en su equipo sólo tendría jugadores que fueran musulmanes. Por ende, Rodríguez Budes, el único integrante de aquel plantel que no cumplía con ese requisito, tuvo que partir.

“Es un lugar donde la religión pesa mucho así que tuve que irme”, expresó. Pero no sólo el jeque lo obligó a salir del desierto. El parto de su hija se había precipitado y tuvo que realizar una combinación casi excéntrica de vuelos para intentar llegar a tiempo pero terminó haciéndolo 24 horas tarde. Felicitas ya estaba en los brazos de su madre.

“Cuando sos joven pensás que por perder un partido, por no estar citado o por no jugar se te viene el mundo abajo, hasta que te pasan cosas como estas”, explicó.

Quizás por eso no tiene apuro y habla pausado. Sabe que ese calor de Abu Dhabi, esos 50 grados de día y 38 de noche, ya no lo molestarán. Que podrá comer durante el día y que su familia lo está esperando en el departamento que los aloja en Tucumán.

Quizás por eso también confiesa casi no relacionarse con el fútbol cuando terminan sus entrenamientos o los partidos que él juega. “No quiero que mi vida sea sólo fútbol, si no te va consumiendo de a poco. Por eso yo salgo de acá (el lugar de entrenamiento) y me desenchufo. Veo algunos partidos pero me entero de la mayoría de los resultados al otro día, cuando me cuentan acá”, advierte.

Rodríguez Budes incluso está pensando en dedicarse a otra cosa cuando termine su carrera. “Hay que prepararse para la vida post fútbol. Es dura y no te espera”.

Comentarios