"Di un paso atrás, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga", contó el soldado que mató al "Che" Guevara

El diario español "El Mundo" encontró a Mario Terán Salazar en Santa Cruz de la Sierra. Él sigue negando que haya sido quien disparó contra el revolucionario argentino.

REFUGIADO. Terán Salazar sigue negando que haya sido quien mató al Che, pero reconoce que es el de la foto sacada en la puerta de la escuela de La Higuera. FOTO ELMUNDO.ES REFUGIADO. Terán Salazar sigue negando que haya sido quien mató al Che, pero reconoce que es el de la foto sacada en la puerta de la escuela de La Higuera. FOTO ELMUNDO.ES
24 Noviembre 2014
MADRID, España.- Casi 50 años después, él lo sigue negando, aunque su confesión, firmada, a sus superiores lo desmienta. Mario Terán Salazar, el soldado que le disparó a Ernesto "Che" Guevara el 9 de octubre de 1967, en una pequeña escuela de la localidad boliviana de La Higuera, vive hoy en Santa Cruz de la Sierra. Dos periodistas El diario español "El Mundo" lograron una entrevista con el ex soldado, hoy de 72 años.

Los periodistas no consiguen de Terán Salazar una confesión de que fue él quien dio muerte al Che, pero su entonces superior jerárquico, el hoy general Gary Prado, reconoció cómo habían transcurrido los hechos, que el propio Terán contó por escrito.

Según ese relato, tras la captura de Guevara, los militares recibieron la orden gubernamental de ejecutarlo y varios soldados se ofrecieron voluntarios para hacerlo. Fue el coronel Joaquín Zenteno quien designó a Terán.

Al entrar en la sala donde el "Che" estaba detenido desde el día anterior, el suboficial, entonces de 25 años, sufrió un mareo. Guevara se dio cuenta y le dijo: "Usted viene a matarme (...) Póngase sereno, usted va a matar a un hombre".

"Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en un hombro y en el corazón...", dice la confesión a sus superiores, que proporcionó el general Gary Prado al periódico español.

Prado asegura que siempre recomendó al suboficial que no confesara públicamente su papel en la muerte de Guevara, para evitar venganzas de sus seguidores. A lo largo de la entrevista, Terán Salazar mantiene esa postura. Dice que había varios militares bolivianos con su mismo apellido. "Habíamos dos o tres Marios Teranes en el Ejército, pero con diferentes apellidos maternos...", sostiene.

Dice que nunca habla del Che con su hijos, pero mantiene que no tiene una buena opinión de él. "Para mí, y para la mayor parte, ha sido un invasor... Tenía otras ideas que con su guerrilla quería inculcar en otra gente, en la gente boliviana... Y no como lo idolatran ahora".

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