24 Diciembre 2003 Seguir en 
Tucumán viene arrastrando un dolor que cruzó fronteras: la muerte por desnutrición. El hambre y la pobreza, si bien visitaron los rincones abandonados del país, hicieron escala en la provincia. A nivel nacional, Tucumán es el caso emblemático de este drama social. Y es explotado por los medios nacionales de comunicación cuando quieren mostrar la peor cara de Argentina, por los dirigentes políticos que buscan notoriedad con el descrédito ajeno y por especuladores que subsisten haciendo bandera con el padecimiento de muchos. La crisis permite todo esto.
Por debajo de las falsedades y de las hipocresías, lo real es que el 70% de la población tucumana vive por debajo del nivel de la pobreza y más de 300.000 habitantes viven con necesidades básicas insatisfechas. Demasiado hambre, muchos estómagos vacíos y pocas soluciones. A ellos se dirige especialmente la mirada en estas fechas. Nadie quiere llantos, sólo sonrisas, aunque más no sea por algunas horas.
".. toma Luis, mañana es Navidad, un pan dulce y un poco de vinoya que no puedes comprar..."
Para eso hacen falta miles de bolsones, o módulos alimentarios, como se los denomina. Es que "bolsón", "decreto" y "política" son conceptos desacreditados. Malas palabras. Pero habrá ayuda para los que menos tienen, como ocurre siempre. Nada más que no alcanzará para todas las mesas de familias pobres. En el PE se encargaron más de 100.000 módulos alimentarios para repartir. Es que a las organizaciones de piqueteros y de desocupados se les pide una lista justificando ser pobres para dar esa mano material. Se hace el bien, mirando a quien.
"...mañana no vengas a trabajarque el pueblo estará de fiestay no habrá tristezas..."
Los que prueben que necesitan tendrán el pan del día, para la Nochebuena. Es la acción social de hoy, la que el Estado puede realizar para mitigar las consecuencias de la falta de trabajo. Cuando la democracia se reinstaló, para nunca más irse, se dijo que el primer tramo era para la consolidación del sistema. En el recambio institucional se habló de la necesidad de la estabilidad económica y posteriormente de atender lo social como prioridad.
Dejado para el último, el drama social ahoga hoy al país. Tanto que para las autoridades de Tucumán pasó a ser la primera cuestión de Estado. En su discurso de asunción, José Alperovich admitió que el nivel de salud de la población era una afrenta y que no iba a esconder los números de la pobreza. E hizo una advertencia preocupante: si no se atacaba los orígenes de la desnutrición infantil, en 2004 morirían casi mil niños menores de un año.
Se han tomado medidas en lo que hace al área de la salud pero, en lo social, como en todo el país, sigue estando el talón de Aquiles. Por ahora, todo se reduce a los planes sociales -que favorecieron la disminución del índice de desempleo, según el propio Roberto Lavagna- y a la ayuda alimentaria. En fin, Cajas de Pan, bolsones o módulos alimentarios, son las barreras que se ponen. Necesarias, pero insuficientes.
"... señora, gracias por lo que me das,pero yo no puedo esto llevar porque mi vida no es de Navidad..."
En estos tiempos, sólo la esperanza de cambio puede alimentar a los que tienen hambre. Así pueden soñar con que alguna vez cambiarán sus vidas y que los que deciden acertarán en sus políticas y que las sonrisas serán diarias. Es tiempo de ruegos. En tanto,
"...mi padre me dará algo mejor, me dirá que Jesús es como yo,entonces así podré seguir viviendo..."(León Gieco)
Por debajo de las falsedades y de las hipocresías, lo real es que el 70% de la población tucumana vive por debajo del nivel de la pobreza y más de 300.000 habitantes viven con necesidades básicas insatisfechas. Demasiado hambre, muchos estómagos vacíos y pocas soluciones. A ellos se dirige especialmente la mirada en estas fechas. Nadie quiere llantos, sólo sonrisas, aunque más no sea por algunas horas.
".. toma Luis, mañana es Navidad, un pan dulce y un poco de vinoya que no puedes comprar..."
Para eso hacen falta miles de bolsones, o módulos alimentarios, como se los denomina. Es que "bolsón", "decreto" y "política" son conceptos desacreditados. Malas palabras. Pero habrá ayuda para los que menos tienen, como ocurre siempre. Nada más que no alcanzará para todas las mesas de familias pobres. En el PE se encargaron más de 100.000 módulos alimentarios para repartir. Es que a las organizaciones de piqueteros y de desocupados se les pide una lista justificando ser pobres para dar esa mano material. Se hace el bien, mirando a quien.
"...mañana no vengas a trabajarque el pueblo estará de fiestay no habrá tristezas..."
Los que prueben que necesitan tendrán el pan del día, para la Nochebuena. Es la acción social de hoy, la que el Estado puede realizar para mitigar las consecuencias de la falta de trabajo. Cuando la democracia se reinstaló, para nunca más irse, se dijo que el primer tramo era para la consolidación del sistema. En el recambio institucional se habló de la necesidad de la estabilidad económica y posteriormente de atender lo social como prioridad.
Dejado para el último, el drama social ahoga hoy al país. Tanto que para las autoridades de Tucumán pasó a ser la primera cuestión de Estado. En su discurso de asunción, José Alperovich admitió que el nivel de salud de la población era una afrenta y que no iba a esconder los números de la pobreza. E hizo una advertencia preocupante: si no se atacaba los orígenes de la desnutrición infantil, en 2004 morirían casi mil niños menores de un año.
Se han tomado medidas en lo que hace al área de la salud pero, en lo social, como en todo el país, sigue estando el talón de Aquiles. Por ahora, todo se reduce a los planes sociales -que favorecieron la disminución del índice de desempleo, según el propio Roberto Lavagna- y a la ayuda alimentaria. En fin, Cajas de Pan, bolsones o módulos alimentarios, son las barreras que se ponen. Necesarias, pero insuficientes.
"... señora, gracias por lo que me das,pero yo no puedo esto llevar porque mi vida no es de Navidad..."
En estos tiempos, sólo la esperanza de cambio puede alimentar a los que tienen hambre. Así pueden soñar con que alguna vez cambiarán sus vidas y que los que deciden acertarán en sus políticas y que las sonrisas serán diarias. Es tiempo de ruegos. En tanto,
"...mi padre me dará algo mejor, me dirá que Jesús es como yo,entonces así podré seguir viviendo..."(León Gieco)







