Sobre caballos y yeguas

Una anécdota de aquel travieso señor Torres

EL “LOCO” AL GALOPE. Ilustración de Eusevi en el artículo de “Caras y Caretas” de 1899 sobre don José Vicente Torres. la gaceta / archivo EL “LOCO” AL GALOPE. Ilustración de Eusevi en el artículo de “Caras y Caretas” de 1899 sobre don José Vicente Torres. la gaceta / archivo
Entre nuestros personajes característicos, en los comienzos del siglo XIX, se destacaba don José Vicente Torres, un sanjuanino radicado y casado en Tucumán. Tenía una casa en la ciudad, y otra en el actual parque 9 de Julio: es la que –salvada milagrosamente de la piqueta- alojó muchos años al Polo Club, y donde hoy funciona la Escuela Municipal de Jardinería “Carlos Thays”.

Torres era un hombre excéntrico y afecto a las bromas pesadas. Esto le había granjeado el apodo de “El Loco Torres”, y así lo llamaba todo el mundo. De sus hazañas jocosas, la tradición ha conservado un largo anecdotario. La revista porteña “Caras y Caretas”, en 1899, publicó –con una errata en el nombre- el artículo de Ernesto Cabrera, “Una aventura del Loco Torres”, lo que demuestra que su fama había trascendido las fronteras locales.

Cuenta la nota de Cabrera que, en la década de 1840, tiempos del gobernador rosista Celedonio Gutiérrez, un edicto había prohibido terminantemente que, durante la celebración del Carnaval se circulase a caballo dentro de los límites de la ciudad.

Sucedió que, de pronto, apareció Torres montado en un brioso caballo y, a todo galope, cruzó la plaza Independencia. Llevaba una galera adornada con una plumita verde. La guardia del Cabildo –hoy Casa de Gobierno- lo detuvo inmediatamente, y lo increpó por su descarada infracción al edicto. Sin inmutarse, Torres desafió al oficial, ofreciendo 10.000 pesos si le probara la infracción. El oficial echó una rápida mirada a la cabalgadura y, comprendiendo la picardía, no tuvo más remedio que dejarlo ir. Ocurría que el edicto prohibía circular “a caballo”, y Torres montaba una yegua.

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