En época desacertada

Al parecer la obra pública nunca se realiza en los momentos oportunos.

22 Diciembre 2003
Una de las curiosidades inexplicables de la obra pública tucumana es el sistemático desacierto de sus responsables para elegir el momento de realización. Sabemos que, durante muchos años, justamente en la época veraniega, se iniciaban, a tambor batiente, las reparaciones en la ruta a los Valles Calchaquíes. Como que, por regla general, los edificios escolares no se refaccionan entre diciembre y febrero, sino de marzo en adelante, cuando empiezan las clases.
Un buen ejemplo de lo que decimos, es la repavimentación de las calles céntricas. Durante los últimos meses, las obras estuvieron detenidas. Y es en estos días previos a las Fiestas cuando se dispone reiniciarlas, lo que significa cortar calles que debieran estar libres para canalizar la sobrecarga de vehículos.Nos parece que habría que poner una cuota de racionalidad en tales trabajos. Nadie puede abrigar dudas acerca de su conveniencia y de su utilidad, por cierto. Pero parece lógico sostener que quienes los programan debieran tomar mínimamente en cuenta la época de ejecución. Ello a fin de que la obra pública no represente, para la vida de la ciudad, complicaciones que vayan más allá de las inevitables.

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