Nuestra riqueza arqueológica

Se hace necesaria una política de protección de nuestro patrimonio cultural.

22 Diciembre 2003
Es conocido el problema de desprotección que afrontan las piezas arqueológicas del Noroeste Argentino. De ello nos hemos ocupado con frecuencia, tanto en notas como en artículos de opinión. La ponderable labor que las instituciones universitarias y oficiales realizan a su respecto, dentro de sus posibilidades, no ha sido suficiente para impedir las acciones que han perjudicado en forma sistemática a ese patrimonio, a través del tiempo. En especial, la extracción y tráfico comercial constante de piezas que debieran estar conservadas y estudiadas en los museos, en lugar de ser vendidas en el país y en el exterior.
Frente a ese panorama, resulta más que destacable la acción que se ha iniciado en Tucumán, y de la cual informó en detalle nuestra edición del 15 de este mes. En efecto, en cumplimiento de la ley del Congreso 25.743, que el Gobierno nacional promulgó en junio de este año, la Fundación Tiempos ha creado el primer inventario de repositorios arqueológicos del país, iniciado a partir de casi 7.000 testimonios arqueológicos y etnográficos pertenecientes al museo de la UNT. De este modo se ha convertido, como lo destacó su directora, en "la primera institución argentina que cumple con la información requerida", con la finalidad prioritaria de "detener el contrabando de piezas arqueológicas".
Luego de un trabajo que ejecutaron expertos y que demandó varios meses, se cuenta ahora con un banco de datos en versión digital, que fue presentado al público en un acto reciente. Cabe apuntar que la Fundación se constituyó hace dos años, a partir del interés de varios arqueólogos argentinos por encarar este tema de un modo diferente al que se venía utilizando. Para la tarea de referencia, contaron con un subsidio de una organización no gubernamental, la Fundación Centro de Estudios para Políticas Públicas Aplicadas, de Buenos Aires.
Se trata del primer paso de un complejo de iniciativas que, además del propósito referido, habrán de cooperar en gran medida también en el mejoramiento de la tarea de los científicos e investigadores. Ello porque la búsqueda vendrá a facilitarse extraordinariamente a través de la información digitalizada. Ya registrado el patrimonio de la UNT, la Fundación se propone ahora incorporar paulatinamente al banco de datos el inventario de las colecciones de los otros museos, así como las que se encuentren en poder de particulares, aspecto donde debe intervenir la Dirección de Patrimonio de la Provincia. Si, como se proyecta, el banco fuera enriquecido en el futuro inmediato con referencias aportadas por todos los museos y coleccionistas del país, es evidente que se habría dado un inédito paso adelante para cerrar las posibilidades operativas del robo, la venta y el contrabando de los objetos arqueológicos. Estos manejos figuran, hay que recordarlo, entre los negocios ilícitos más importantes del mundo en la actualidad, por la cantidad de dinero que se mueve detrás de ellos.No puede menos que subrayarse como positivo el hecho de que Tucumán protagonice un emprendimiento de este tipo, acerca de cuyo provecho cultural sería ocioso abundar en mayores consideraciones.
La ocasión es igualmente propicia para insistir en la necesidad de que, paralelamente, se fortalezca en la población en general -y sobre todo en la de los parajes con yacimientos arqueológicos- una conciencia acerca de la significación que rodea a ese patrimonio, y de la importancia que su preservación tiene como elemento constitutivo de la identidad de un pueblo. Así, las acciones que lo afecten serán consideradas algún día como lo que son: atentados que se deben impedir y denunciar en toda circunstancia.

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