Una marcha a cara o ceca

El aniversario del 20 de diciembre preocupa al gobierno.

20 Diciembre 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- Todo indica que este sábado es uno de los más imprevisibles de la historia porteña. Especialmente por las inquietudes advertidas en el gobierno sobre la movilización de 40 organizaciones piqueteras -algunas contrapuestas entre sí- hacia la Plaza de Mayo y que comenzó anoche. Esos temores pueden advertirse en el control extremo impuesto sobre la actuación policial, por contrapartida de la autonomía dejada a los manifestantes, quienes han exigido que las fuerzas de seguridad se mantengan fuera del escenario. El mecanismo de relojería que se proponen los líderes de la marcha, ha previsto una entrada y salida inocente de los grupos auto convocados, pero el "blooper" de la circunstancia corrió por cuenta del secretario de Seguridad, Norberto Quantín, mediante un comunicado donde se expresa, entre otras cosas, que no participará personal policial "comprometido con la represión ilegal de manifestantes". El funcionario se comprometió también a fiscalizar de tal forma a ese personal que deberá dejarse testimonio de registro de armas, materiales de filmación de actos y otras minucias que menoscaban aun más el prestigio de los mecanismos estatales de seguridad. Sin embargo, se aceptará la aportación de palos por los manifestantes, cuyos líderes no pudieron prometer que ciertos grupos no concurran encapuchados.

Línea difusa
Esa línea difusa de actitudes que separa a la inseguridad del orden, tiene interpretaciones muy diversas, según sean los analistas. Mientras unos sostienen que el gobierno está asustado ante una situación donde el azar es el protagonista, otros aventuran que el presidente Kirchner ha logrado movilizar a sus propios grupos piqueteriles para promover adhesiones. En realidad, la apreciación más correcta parece haber quedado olvidada, y es la certeza de que la marcha, más o menos caótica, es otro testimonio de la decadencia que impide a los partidos y sindicatos tradicionales recuperar los espacios públicos perdidos. Decadencia -inclusive del peronismo- que ha permitido sobre la hora al jefe del gobierno asestar un golpe sin precedentes en la interna justicialista, contra la guardia pretoriana de intendentes duhaldistas del conurbano, al descalificarlos por clientelismo en el manejo de subsidios sociales. El alcalde puntero de La Matanza, Alberto Balestrini, que había pronosticado ?tronar el escarmiento?, debió excusarse ante las respuestas despectivas de los hombres del Presidente.
El contexto del fin de semana configura por todo ello un difícil cuadro político donde se estimula la situación de inseguridad jurídica que ha postergado la primera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario. Se alude con ello al pretexto que, en definitiva, sería el causante de las nuevas divergencias con el organismo internacional. Así, al menos, pudo advertirse durante un seminario local de empresas petroleras donde Oscar Vicente, de Petrobras, sorteó su habitual moderación para referirse al alto riesgo de las inversiones en nuestro país, calificándolo de "poco confiable" (De nuestra Sucursal)

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