En el purgatorio

La invasión de potenciales inversores a Tucumán.

19 Diciembre 2003
Por Marcelo Aguaysol

José Alperovich sólo preparó el terreno. Meses antes de que ocupara el cargo de gobernador, el entonces senador aplicó una política de seducción del capital privado. Como suele decir en cada conferencia de prensa, les puso la alfombra roja para tentar a los inversores. De esta manera, busca convertir a Tucumán en un paraíso terrenal, después de un tiempo infernal. Aunque no lo diga públicamente, su diferenciación respecto de la gestión de Julio Miranda es uno de los argumentos que suele esgrimir ante los empresarios nacionales y del exterior.
Desde agosto pasado, Alperovich comenzó sus contactos con la embajada brasileña para organizar una misión comercial que se concretó la semana pasada. De esos encuentros sólo surgieron buenas intenciones y la promesa de que en mayo podrían cerrarse los primeros acuerdos bilaterales de negociación comercial. Es un avance, pero que pone a los empresarios tucumanos a la defensiva ante una inminente invasión de productos del vecino país. Frete a ello debe haber una regulación impulsada por la Casa de Gobierno para que esa temida expansión brasileña no acabe con aquellos que verdaderamente confían en la provincia y que, regularmente, pagan sus impuestos.
Hasta ahora, lo único concreto es la inversión de 3,5 millones de dólares que el sábado pasado el titular de Arcor y de la Asociación de Empresarios Argentinos (AEA), Luis Pagani, anunció al mandatario en la sede del Poder Ejecutivo. No obstante la buena nueva, Pagani le dejó en claro que el Gobierno tiene que poner su granito de arena para cambiar la imagen de la provincia. Entre otras cosas, el pope del empresariado nacional le pidió al Estado que mejore la infraestructura terrestre para que la mercancía no tenga inconvenientes en el tráfico carretero. Aquí otra luz amarilla: los transportistas de carga también pegaron el grito en el cielo por el accionar de los piratas del asfalto. Además de la seguridad jurídica, Tucumán necesita reforzar la seguridad de la propiedad privada y evitar la conducta de los piqueteros.
Aunque no tan públicas resultaron las visitas de Sergio Roggio, el director de una de las constructoras más grandes del país interesadas en la construcción de la nueva traza de la ruta nacional 38. En las reuniones con las autoridades provinciales, Roggio dejó entrever su interés por construir un centro de convenciones en el Parque 9 de Julio. A cambio ofreció la posibilidad de revalorizar el predio donde se encuentra el lago San Miguel con intenciones de promover el turismo. También la multinacional Techint envió a sus embajadores para conocer cómo es el nuevo Tucumán que promociona Alperovich. En este aspecto se vislumbran alternativas para la ejecución de obras en el dique Potrero de las Tablas.

El informe de FIEL
Hace un par de meses, la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) presentó un trabajo respecto del ambiente de negocios en las provincias argentinas. En ese diagnóstico, FIEL ubicó a Tucumán entre las jurisdicciones con ambiente de negocios medianamente desfavorables. Los empresarios consultados por la fundación destacaron que entre los factores que había que revertir para atraer nuevos capitales figuraban el mal estado de las rutas; la falta de disposición del Gobierno provincial para generar las condiciones a los negocios, los fallos judiciales y el cambio de reglas jurídicas por parte del Estado. En este último obstáculo para la inversión, FIEL observó que las firmas encuestadas se quejaban por las variaciones de la política tributaria.
Estos indicadores demuestran que a Tucumán le queda un largo camino por recorrer y que la captación de nuevos capitales dependerá de la claridad de las decisiones oficiales. Desde ese punto de vista, la provincia aún no es el paraíso. Todavía estamos en el purgatorio.

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