Un serio desafío

Alperovich enfrenta la presión de Castells.

18 Diciembre 2003
Por Carlos Abrehu

El gobierno de José Alperovich enfrenta el primer desafío serio de su gestión. La extraña obstinación de Raúl Castells de permanecer en la ruta 38, muy lejos del territorio bonaerense, suscitó múltiples hipótesis políticas.
El jefe del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), a los pocos días de la jura de Alperovich, vino a Tucumán para cobrar subsidios y retirar bolsones, pero regresó a Buenos Aires con los bolsillos vacíos. Dicen que se fue mascullando rabia por el fracaso, pero que no renunció a su propósito.
Castells había amenazado con tomar la Casa Rosada entre el viernes y el sábado próximo. Entre esos días, hace dos años, se desató la crisis que tumbó a Fernando de la Rúa. Pero parece que olvidó su promesa y cambió de escenario. Con el viraje político, trasladó también la pelea interna de las organizaciones piqueteras y Aguilares se transformó en el epicentro El viernes anterior, Carlos "Perro" Santillán reivindicó la pretensión hegemónica de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) , y al día siguiente Castells plantó igual bandera.
De esa manera, se evitaron los choques entre ambas fracciones, pero las acciones del MIJD dispararon las críticas de Vicente Ruiz, el jefe visible de la CCC. Este lo acusó de favorecer a los enemigos de los piquetes y, en forma indirecta, de no hostigar al gobernador bonaerense Felipe Solá. Castells instó a la CCC a no profundizar las diferencias. El MIJD, en realidad, es un desprendimiento de la CCC, donde el Partido Comunista Revolucionario influye sobre algunos de sus cuadros. Todas esas discusiones forman parte de la intrincada controversia interna de las agrupaciones que canalizan los reclamos de los excluidos del mercado laboral.

Las consecuencias
El ciudadano común está ajeno a las rivalidades políticas de los grupos piqueteros, pero sufre las consecuencias del sistemático bloqueo de la ruta 38 por el MIJD. Una infinidad de problemas crea a todo el sur de la provincia el mantenimiento de las medidas de fuerza.
La administración de Alperovich recurrió a la Justicia ante la situación creada. El juez federal Felipe Terán abandonó su pasividad de los primeros días de esta semana y decidió citar a Castells y en el fuero provincial se optó por transferir el problema a la Justicia Federal. De las decisiones que adopte el juez Terán dependerá la conducta del Gobierno.
Por estas horas, la estrategia del alperovichismo pasa por aprovechar el aislamiento de los seguidores de Castells ante la comunidad. Los cortes de ruta multiplican los sentimientos de antipatía en el sur y crecen los reclamos de una intervención de los poderes públicos para que se normalice la actividad en la provincia.

La apuesta
En el Ministerio de Seguridad se maneja el problema con cautela, pero se tiene bien en cuenta que Castells llegó para desarrollar tareas de agitación política y afianzar su estructura en Tucumán. Pablo Baillo, ministro del área, es consciente de los riesgos, pero apuesta al desgaste y al apoyo activo de la opinión pública y de las instituciones representativas de la comunidad.
No obstante, se escuchan quejas por la falta de cooperación de los legisladores de la comisión de Seguridad, que no aparecieron por el teatro de los hechos. La perspectiva de desembolsar dinero para satisfacer las demandas de Castells fueron descartadas por el ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez.
Si Alperovich persiste en su actitud de no ceder a la presión de las huestes del MIJD, afianzará el principio de autoridad. Sin embargo, la solución de fondo seguirá siendo la creación de puestos genuinos de trabajo.

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