18 Diciembre 2003 Seguir en 
Todos los veranos suelen ser iguales en Tucumán: calor, lluvias y, a menudo, inundaciones. Pese a que en los últimos 20 años muchos funcionarios son los mismos, al parecer no han sabido interpretar a la naturaleza.
Basta una tormenta copiosa para que la ciudad se anegue. Las avenidas Roca y Avellaneda o la calle Jujuy, por ejemplo, se convierten en caudalosos ríos. Ello provoca serios inconvenientes a los ciudadanos que deben ir a sus trabajos o regresar a sus casas. Por lo general, los taxis desaparecen y hay líneas de ómnibus que dejan de funcionar porque sus unidades no pueden ingresar a los barrios a causa de la cantidad de agua.
Si bien es cierto que desde hace muchos años no se realizan inversiones en materia de desagües, los trabajos de limpieza de canales y alcantarillas se efectúan, por lo general, tardíamente, cuando la temporada de lluvias ha comenzado. Se trata de algo incomprensible, especialmente cuando hay un excedente importante de empleados municipales que perciben un sueldo y cuya labor no se refleja en la penosa realidad urbana.
Basta una tormenta copiosa para que la ciudad se anegue. Las avenidas Roca y Avellaneda o la calle Jujuy, por ejemplo, se convierten en caudalosos ríos. Ello provoca serios inconvenientes a los ciudadanos que deben ir a sus trabajos o regresar a sus casas. Por lo general, los taxis desaparecen y hay líneas de ómnibus que dejan de funcionar porque sus unidades no pueden ingresar a los barrios a causa de la cantidad de agua.
Si bien es cierto que desde hace muchos años no se realizan inversiones en materia de desagües, los trabajos de limpieza de canales y alcantarillas se efectúan, por lo general, tardíamente, cuando la temporada de lluvias ha comenzado. Se trata de algo incomprensible, especialmente cuando hay un excedente importante de empleados municipales que perciben un sueldo y cuya labor no se refleja en la penosa realidad urbana.







