BUENOS AIRES.- Las relaciones con el Fondo Monetario amenazan con retornar una vez más al laberinto donde se pierden de tanto en tanto desde el comienzo de la crisis. Por lo pronto, el año finalizará sin que el organismo apruebe, como estaba previsto, el primer tramo del acuerdo contingente. La fuerte crítica del presidente Kirchner por esa situación -durante la reunión en que se hizo cargo de la presidencia alterna del Mercosur- tiene un trasfondo no del todo claro, al imputar al FMI incumplimiento de su compromiso, pues tampoco la Argentina cumplió hasta el momento con el suyo de remitir al Congreso el proyecto de ley sobre regulación de servicios públicos, cuya sanción fue acordada para antes de finalizar el año. En realidad, si bien es el organismo internacional el que pospuso aquella consideración del primer tramo, es el Grupo de los Siete el que ha forzado esa situación, quejoso por la demora en el caso de las tarifas públicas y presionado -especialmente por Italia- por los acreedores de bonos argentinos en default, disconformes con la propuesta de pago y el ahorro fiscal destinado al mismo, que debería elevarse según ese criterio, de 3 a 5 por ciento.
Estilo K
Ciertamente que ese aumento de la tasa de ahorro podría agravar socialmente los efectos de la crisis hasta niveles semejantes a los de hace un año, pero la rispidez con que Kirchner publicitó su rechazo pone en peligro otras negociaciones con el Grupo de los Siete, donde figuran los mayores y más tradicionales inversores en nuestro país. Otro aspecto de esa advertencia presidencial es que se haya formulado en el escenario del Mercosur, donde la locomotora brasileña mantiene prolíficas relaciones con el Fondo Monetario y no se muestra dispuesta a ?regionalizar? un asunto extraño a la agenda regional; al menos, así se manifestó el presidente Lula Da Silva al escurrirse diplomáticamente de "una cuestión de orden interno de un miembro". El ya famoso "estilo K" no estuvo exento de razón, pero tampoco de inoportunidad, como seguramente podrá observarse durante las próximas semanas, si -entre otros hechos- el Congreso entra en receso dejando en su mesas de entrada el proyecto que el Ejecutivo se apresta a remitirle.
La activa presencia en Tucumán del líder piquetero duro Raúl Castells y su promesa de reincidir en Navidad, ha puesto una marca roja sobre la serie de conversaciones con que en la cartera política nacional se están considerando las manifestaciones del sábado próximo. Aquella situación obligó a establecer un puente telefónico del gobernador Alperovich con la Casa Rosada, quien hasta el momento no ha podido tener una definición precisa sobre el marco de seguridad disponible. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, considera que la provincia es un punto muy vulnerable para demostrar su tesis sobre la estrategia provocativa de los duros para asegurarse subsistencia política. (De nuestra Sucursal)







