17 Diciembre 2003 Seguir en 
En una democracia todo está permitido, siempre y cuando se respeten las leyes. En este marco de libertad, el disenso, que forma parte de nuestra idiosincrasia, y la protesta han adquirido ya un rostro cotidiano en un país convulsionado social y económicamente. Hace algo más de tres años surgió una nueva modalidad de protesta: los piquetes y los cortes de ruta que se han vuelto cotidianos hasta el punto de que pueden parecer normales. Los piqueteros, en un sentido amplio, representan a la voz de los sin voz; es decir, a aquellas personas que acuciadas por el desempleo, por el hambre y por la miseria no se sienten representadas por ningún dirigente, o que han sido víctimas, en muchos casos, de las promesas de políticos o funcionarios, y el único modo que encuentran para hacerse escuchar es impidiendo el libre tránsito de los demás lo cual es anticonstitucional. El perjuicio de los cortes de ruta recae en los mismos comprovincianos.
Desde hace varios días, la provincia es un caos. El lunes, desde Famaillá hasta Arcadia los automovilistas tenían como paso alternativo la ruta 38 -la "interpueblos"-. A partir de esa ciudad sólo se pudo llegar hasta el río Medinas, donde se concentró el principal piquete. Los piqueteros también se instalaron en Acheral, en Villa Quinteros, en Aguilares, en Río Chico y en Alberdi. Permanecieron en la ruta 38 hasta las 18.Ayer, la provincia volvió a ser un caos. Al reclamo de los piqueteros se sumaron los remises truchos que cortaron la ruta 9 y el puente Lucas Córdoba. Exigían que se los dejara trabajar porque el Gobierno ha decidido finalmente incrementar los controles para combatir la ilegalidad.
Esta modalidad de reclamo atenta contra los ciudadanos que tienen inconvenientes para llegar a sus empleos. Perjudica a los productores que no pueden sacar sus productos; a quienes vienen de otras provincias; al transporte público de pasajeros. Los comerciantes de Aguilares, por ejemplo, se han quejado por la inacción del Gobierno tucumano. Como consecuencia de los cortes de ruta padecen de desabastecimiento.
Desde el domingo no reciben mercaderías y tampoco pueden ingresar medicamentos. También se ven perjudicados cientos de estudiantes que deben rendir exámenes en la capital. Otro tanto sucede con quienes deben viajar al sur por necesidades laborales o deben abastecer a las ciudades del interior.El Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) le ha solicitado al Gobierno 4.000 planes sociales y 8.000 subsidios de $ 100. No se reclama trabajo, sino más asistencialismo. El dirigente nacional de MIJD ha amenazado con cortar la ruta 38 en Nochebuena si no se concede lo solicitado. Se trata de una presión intolerable, como son también los cortes de rutas.
La única respuesta a este conflicto social que tuvo el Gobierno anterior fue entregar planes sociales y bolsones de comida ?sin alentar proyectos de desarrollo social y económico- que contribuyen más a la humillación que a la dignidad de nuestros comprovincianos. Pero poco o casi nada se ha hecho hasta el momento para resguardar el derecho de los miles de tucumanos perjudicados diariamente por los piquetes en la ruta.
Es necesario que la actual administración se aboque en forma urgente a encontrar una solución a este conflicto, el cual tampoco puede ser ajeno a la Justicia, porque se están violando diariamente los derechos de los tucumanos a transitar libremente por su territorio.
Tampoco se puede ceder ante el reclamo de los transportistas y remiseros truchos porque implicaría seguir fomentado la ilegalidad. Es hora de que vivir en la legalidad deje de ser una excepción en esta provincia. Si no lo entendemos así, Tucumán seguirá siendo tierra de nadie.
Desde hace varios días, la provincia es un caos. El lunes, desde Famaillá hasta Arcadia los automovilistas tenían como paso alternativo la ruta 38 -la "interpueblos"-. A partir de esa ciudad sólo se pudo llegar hasta el río Medinas, donde se concentró el principal piquete. Los piqueteros también se instalaron en Acheral, en Villa Quinteros, en Aguilares, en Río Chico y en Alberdi. Permanecieron en la ruta 38 hasta las 18.Ayer, la provincia volvió a ser un caos. Al reclamo de los piqueteros se sumaron los remises truchos que cortaron la ruta 9 y el puente Lucas Córdoba. Exigían que se los dejara trabajar porque el Gobierno ha decidido finalmente incrementar los controles para combatir la ilegalidad.
Esta modalidad de reclamo atenta contra los ciudadanos que tienen inconvenientes para llegar a sus empleos. Perjudica a los productores que no pueden sacar sus productos; a quienes vienen de otras provincias; al transporte público de pasajeros. Los comerciantes de Aguilares, por ejemplo, se han quejado por la inacción del Gobierno tucumano. Como consecuencia de los cortes de ruta padecen de desabastecimiento.
Desde el domingo no reciben mercaderías y tampoco pueden ingresar medicamentos. También se ven perjudicados cientos de estudiantes que deben rendir exámenes en la capital. Otro tanto sucede con quienes deben viajar al sur por necesidades laborales o deben abastecer a las ciudades del interior.El Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) le ha solicitado al Gobierno 4.000 planes sociales y 8.000 subsidios de $ 100. No se reclama trabajo, sino más asistencialismo. El dirigente nacional de MIJD ha amenazado con cortar la ruta 38 en Nochebuena si no se concede lo solicitado. Se trata de una presión intolerable, como son también los cortes de rutas.
La única respuesta a este conflicto social que tuvo el Gobierno anterior fue entregar planes sociales y bolsones de comida ?sin alentar proyectos de desarrollo social y económico- que contribuyen más a la humillación que a la dignidad de nuestros comprovincianos. Pero poco o casi nada se ha hecho hasta el momento para resguardar el derecho de los miles de tucumanos perjudicados diariamente por los piquetes en la ruta.
Es necesario que la actual administración se aboque en forma urgente a encontrar una solución a este conflicto, el cual tampoco puede ser ajeno a la Justicia, porque se están violando diariamente los derechos de los tucumanos a transitar libremente por su territorio.
Tampoco se puede ceder ante el reclamo de los transportistas y remiseros truchos porque implicaría seguir fomentado la ilegalidad. Es hora de que vivir en la legalidad deje de ser una excepción en esta provincia. Si no lo entendemos así, Tucumán seguirá siendo tierra de nadie.







