Lo que sigue a la bomba

Por Angel Anaya.

16 Diciembre 2003
BUENOS AIRES.- El Gobierno se prepara para enfrentar una dura interna sobre el proyecto jurídico laboral que deberá sustituir a la reforma descalificada por corrupción. La cuestión tiene muchas caras, pues en ella se debaten problemas relacionados con la vigencia del sistema de sindicato único, por el que polemizan gremialistas beneficiados por el régimen de personería gremial excluyente, y disidentes que, como los de la CTA, postulan la libertad sindical. La reforma mediante sobornos estableció que los gremios de empresa pueden convenir acuerdos con prioridad sobre los nacionales, y esto fue interpretado en su momento como una brecha en el sistema de unicato gremial. Seguramente este punto fue el que impuso al gobierno de la Alianza recurrir a lo denunciado por Mario Pontaquarto como portador de las coimas. Otra cuestión resistida de la maloliente reforma fue poner fin a la ultraactividad, es decir, a convenios laborales con más de veinte años de antigüedad que beneficiaban a los grandes sindicatos de la personería única. Ambos eran los puntos gruesos de un conjunto de medidas sobre costo laboral, presionadas por el Fondo Monetario Internacional para suscribir el blindaje financiero propuesto por el entonces ministro de Economía, José Luis Machinea. Al mismo tiempo, en la Organización Internacional del Trabajo se cuestionaba una vez más el sistema de sindicalismo único que aquella flexibilización contribuía a debilitar.

Alternativas
El gobierno tiene tiempo para buscar alternativas legales a esa bomba del "mani pulite vernáculo", pues puede invocar que debe esperar a que la investigación judicial arroje una semiplena prueba de lo denunciado; algo que difícilmente ocurra antes de un plazo de meses que llevará la apertura del juicio oral. El abogado de Hugo Moyano, -el más veloz querellante contra la ley de marras- piensa que tanto la anulación como la derogación podrían dar lugar a costosos conflictos, por lo que en la cartera laboral se imagina inicialmente un proyecto que recoja aspectos no cuestionables de la norma denunciada, junto a otras cuestiones condicentes con la realidad económica y social del presente. "De lo que puede estar seguro es que Kirchner no regalará un pasaje al pasado", dijo un hombre del ministro Carlos Tomada.

Otros efectos
Puede afirmarse también que la bomba de Pontaquarto tiene otros efectos que, si bien no muestran la trascendencia precedente, pueden reabrir un debate donde concurren múltiples intereses. El punto es si un organismo de inteligencia como la SIDE debe manejarse o no con fondos reservados. La respuesta universal es que sí, pues no se hacen públicos los fondos aplicados a tareas de información y espionaje "en interés del Estado". El Presupuesto 2004 establece recursos concretos para el organismo, es decir, un hecho inédito, pero lo que contradice ese purismo detallista sobre los dineros, es que la misma ley fiscal asigna facultades extraordinarias a la Jefatura del Gabinete para redistribuir partidas en el Poder Ejecutivo; es decir, sacar a uno para dar a otro (De nuestra Sucursal)

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