Caños de escape

En las horas pico, en el microcentro el aire se vuelve irrespirable

16 Diciembre 2003
Con tantos asuntos turbios que vienen sucediendo en la provincia en los últimos lustros, el ambiente se ha vuelto a menudo irrespirable, especialmente en la capital. Siempre hay un sector de la sociedad dispuesto a agregar un grano de arena a este paisaje de suciedad y dejadez que ha invadido a San Miguel de Tucumán. Tal es el caso del transporte público de pasajeros.
Al estado de escasa higiene de los muchos colectivos, debe sumarse la intensa y dañina combustión que arrojan sus caños de escape. En las horas pico, en el microcentro el aire se vuelve irrespirable, pero también eso sucede en otros sectores de la ciudad como en la calle Don Bosco, entre el 1.900 y el 2.100. El humo es tan poderoso que hasta las hojas de los árboles han comenzado a ennegrecer.
A esta altura de la historia de la humanidad, nadie debería desconocer la toxicidad de estas emanaciones y el daño que producen en el ser humano. Pero este conocimiento parece estar vedado para los funcionarios municipales que no realizan los controles correspondientes y tampoco velan por la salud de los ciudadanos, quienes les pagan a través de sus tributos.

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