Otra vez estalló La Ciudadela

Otra vez estalló La Ciudadela

El primer ascenso quedó lejos, los hinchas explotaron y los jugadores lo reconocieron

EL PEOR FINAL. Tras la derrota, hinchas insultaron al plantel en la puerta del vestuario y algunos se enfrentaron con la Policía. la gaceta / fotos de franco vera EL PEOR FINAL. Tras la derrota, hinchas insultaron al plantel en la puerta del vestuario y algunos se enfrentaron con la Policía. la gaceta / fotos de franco vera
25 Septiembre 2014
Otro gol sobre la hora para dejar a San Martín sin nada y al borde del abismo, con la chance del primer ascenso convertida casi en una quimera. El descomunal recibimiento que el equipo tuvo al inicio del complemento pareció haber quedado a años luz de distancia con la sentencia de Mitre. Y entonces lo que fue aliento se volvió bronca; se cristalizó en insultos, piedras, corridas y disparos de balas de goma por parte de la Policía intentando contener a los violentos en el playón y en las inmediaciones del estadio.

No se informó de detenidos ni heridos, pero en el vestuario local de La Ciudadela, todo era dolor porque saben que esta derrota prácticamente destruyó el sueño de llegar a la B Nacional por el caminos más corto.

“Me siento sucio, perder como se perdió da mucha bronca y me pongo en el lugar de ellos. Quedamos lejos del primer ascenso”. Con sus palabras Maximiliano Velasco buscó decirles a aquellos hinchas que los entiende. Porque tiene la misma calentura.

“Todavía no está definido nada porque aún queda por jugarse una rueda, pero sabemos que estamos lejos, que tenemos que sacar muchos puntos. De eso somos conscientes. Pero si no se puede el primero vamos a dejar todo para que el segundo se nos dé”, contaba el delantero cuando afuera, a gritos, los hinchas que quedaban pedían la cabeza de todo el plantel.

“El momento es muy feo, nunca me esperé que me venga a putear la gente porque cuando firmé en este club lo que quería era hacer bien las cosas y que pueda estar mi familia acá, tranquila y alentando”, dijo Velasco, dolido por la realidad de una Ciudadela que volvió a explotar por una nueva derrota.

A “Maxi” le fue imposible disimular el nerviosismo por lo ocurrido y por los incidentes que se escucharon una vez que sonó el pitazo final. Pero al hablar, el jugador les puso el pecho a las balas y no tuvo otra que pensar en lo que viene, en el tiempo que queda para que el equipo cambie el rumbo.

“Los chicos están iguales, con mucha impotencia, pero el domingo tenemos otro partido y espero que levantemos cabeza. Que podamos ganar y las cosas se pongan de nuestro lado de una vez”, dijo, aferrándose a la esperanza, que es lo último que se pierde.

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