Un tucumano le dice a otro: "¡Ladrón, te robaste el dinero de los comedores infantiles! Te construiste una flor de casa y tenés una 4x4... ¿No te da vergüenza? ¡Deberías ir en cana!" El otro responde: "Sí, pero tal ministro o tal juez roba más que yo y nadie dice nada!"
De los varios miles de remises que circulan por San Miguel de Tucumán, sólo catorce están en regla y son 1.295 las licencias habilitadas por la Municipalidad. "Queremos la legalidad y por eso presentamos en dos oportunidades un proyecto de ley para regular este servicio", afirman los ilegales que quieren reemplazar las leyes de la comunidad por las suyas, desde la ilegalidad. Incurrió en corrupción una buena parte de quienes deben controlar y aplicar la ley. "Con el infame sueldo que gano me la tengo que rebuscar de algún modo. Si roban los de arriba, por qué yo no", es la respuesta.
Un automovilista que pasa un semáforo en rojo probablemente sea capaz, el día que ocupe un cargo público en el que pase por sus manos mucho dinero, de quedarse con una cometa.
Un fiscal está acusado en el caso de las camionetas 4 x4. Esgrime inocencia, pero no se presenta a declarar. Su estrategia consiste en descalificar al juez que lo acusa. A un gobernador le preguntan si es cierto que tiene cuentas mal habidas en Suiza. "Ni niego ni afirmo", responde. El mandatario saliente que aportó sus granos de hormigón para que la provincia estuviera cada vez más cerca del descenso, fue más rápido que Irineo Leguisamo y aterrizó en el sillón senatorial del Congreso para empaparse de fueros y evitar así ser investigado. Prometió desde allí trabajar por los tucumanos.
El ex ombudsman y actual legislador impulsó numerosos nombramientos en la Defensoría del Pueblo, varios de ellos de familiares, incluyendo a su esposa, legisladora saliente. Luego de que el escándalo de los ñoquis se hizo público, pidió disculpas -su esposa, en cambio, no lo hizo y atacó al gobernador-. Pero estas excusas habrían sido más saludables para esta hastiada sociedad si hubiera renunciado a su cargo, como sucedería en cualquier país del Primer Mundo. Es más, hubiese sido una señal de que algo empezaba a cambiar en esta provincia. También se supo que pese a la "aberración" que le provocó este hecho al actual mandatario, su gobierno ha incrementado en más de un 50% la cantidad de funcionarios respecto de la administración anterior.
El reino de los pícaros
En general, el que ha probado una migaja de la torta del poder busca reciclar su destino y promover además del bienestar propio, el de sus parientes y protegidos en cada gobierno de turno. Y si el horizonte no es propicio se intenta hacerlos entrar por la ventana porque sabe que no habrá castigos. Total el dinero sale del Estado, es decir de los bolsillos del pueblo. El reino de los pícaros sigue horadando la sociedad porque viven y se enriquecen a expensas de quienes pagan los impuestos, cumplen con sus obligaciones, se capacitan e intentan ser ciudadanos decentes. "Uno trabaja de trueno y es pa?otros la llovida", decía Atahualpa Yupanqui.
Claro que también existe una brecha enorme entre los atractivos salarios que perciben muchos funcionarios de los tres poderes, así como diversos asesores, y los $ 150 o los ahora llamados módulos alimentarios que reciben quienes subsisten arrinconados por la miseria, en el caso de que hayan sido agraciados con algún plan. Y esa brecha es también muy ancha con los magros salarios de docentes universitarios, maestros, investigadores, médicos y paramédicos que trabajan en hospitales y dispensarios, quienes tienen en sus manos, nada menos que la educación y la salud de los tucumanos.
La desigualdad es enorme, al igual que la falta de conciencia ética. No interesa tanto si un tucumano es corrupto, sino que otro puede serlo más. A mayor educación, menor ignorancia y corrupción. Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que deben obedecer pierden el respeto.







