Otra apuesta de Kirchner

El tema de los piqueteros sigue siendo un problema para el gobierno.

13 Diciembre 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- Las declaraciones con que el presidente Kirchner fijó la nueva política con los piqueteros han sido seguidas por una serie de reiteraciones oficiales y trascendidos que implican un estado de alerta del gobierno frente al próximo día 20. Esa jornada está siendo precedida por fuertes temores de posibles enfrentamientos entre fracciones o piquetes cuya división se está extremando por causa de aquellas definiciones sobre buenos y malos en los desórdenes públicos. El gobierno está tratando de blanquear o establecer un límite entre los dos grandes sectores, lo cual la ha permitido ya que comiencen a producirse, con distinto énfasis, adhesiones como las de Raúl Alfonsín o Elisa Carrió, o repudios de partidos y sectores de la izquierda neta que, como golpeó Kirchner en sus definiciones, son "deslegitimados" por las urnas. La nueva política ha permitido también al jefe del gobierno reducir el distanciamiento con Eduardo Duhalde, a raíz de los reproches de este a la fórmula del guante de seda. También, y por último, se trata de poner fin al creciente malestar de los sectores medios que aparecen esperanzados con Kirhcner en las encuestas, pero cuyas preocupaciones crecen conforme se acerca la temida jornada.

Otros favores
En las mismas oportunidades, Alfonsín y Carrió le han echado una mano al Presidente, al señalar de distintas formas que no esperan la conformación de una Corte Suprema adicta. Por cierto que las reservas a que se repita algo parecido a la mayoría automática, han ido perdiendo vigencia, a pesar de las groseras irregularidades éticas con que se están manejando en el Congreso los juicios políticos con virtuales sentencias previas de jueces defenestrados y por defenestrar. Lo que ocurre con el máximo tribunal de justicia es muy revelador del estilo con que se manejan Kirchner, los ministros más identificados con él y su esposa, en asuntos públicos fundamentales: las propuestas e ideas que una gran mayoría de la sociedad aplaude, suelen tener trámites inadecuados y hasta irregulares que las devalúan en la concreción. En esta oportunidad y a propósito de la conflictiva relación con el piqueterismo duro, el Presidente no podrá contar, sin embargo, con el valor político que en otros tiempos representó el sindicalismo para el PJ.
La invalidación por la Corte de las leyes de amnistía o perdón, declarando la inconstitucionalidad de las mismas, -sobre lo que ahora no hay dudas de que ocurrirá- dejará sin consideración la discutible anulación de las mismas por el Congreso; actitud legislativa ésta última reñida con el sentido común, pero que es otro testimonio de ese estilo singular del kichnerismo. En este caso, el Presidente buscaba que los militares sean juzgados aquí, un propósito bien recibido, pero devaluado también por la decisión parlamentaria de declarar inexistentes leyes sancionadas por el mismo Congreso hace casi una década y que había derogado por haber cumplido sus efectos. (De nuestra Sucursal)

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